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viernes, 11 de enero de 2013

Lo prometido es deuda:

http://www.uca.es/extension/creacion/creacion-literaria-fotografica-y-pictorica



Aquí os dejo el enlace a los premios de creación literaria "El Drag", con el último de ellos, "El reino escrito", ya disponible para que quien quiera pueda leerlo en el portal web de la UCA. Solo hay que pinchar en el enlace "Ganador Premio Creación Literaria 2012".

Aunque si me lo permitís, puede que os resulte mucho más interesante que leer este modesto relato sobre la creación y vida de las palabras, echar un ojo al relato ganador del VIII Premio, del año 1998.

Quizás os resulte familiar el nombre.

A mí me hizo una ilusión tremenda cuando me lo comentaron y pude comprobarlo por mí mismo. Más, cuando significaba compartir el mismo galardón que hace 15 años ganara una de esas "personas de las letras" a las que admiro tanto.

Y es una maravilla de relato. Espero que no se me moleste el maestro.

Un saludo a todos.

viernes, 22 de abril de 2011

Relato "RIO ARRIBA"

Hola a todos. He estado desaparecido por motivos de trabajo. Cambié de departamento y he tenido mañanas y tardes ocupadas. Ahora parece que ya me he estabilizado y voy a pasar por la escuela de nuevo. Aquí os dejo un relato antiguo que estoy reescribiendo para presentarlo. Os agradecería aportaciones. Gracias de antemano.
Alfonso
RÍO ARRIBA
Iban a dragar el río. No me podía permitir sacar el barco a la dársena y la posibilidad de tomar unos días libres me atrajo. Lo diría en la serrería la mañana siguiente y si no me daban unos días me iría de todas formas. No me importaba que me echasen de un trabajo como aquel; bueno, creo que en el fondo lo estaba deseando y lo del barco era una excusa. Siempre es una ventaja llevar la casa a cuestas, y yo la llevaba. Cuando cambio de trabajo, que es muy a menudo, sólo tengo que largar amarras. Creo que es cuestión de familia. Mi padre nunca pasó mucho tiempo en ningún sitio, de hecho nos abandonó pronto y sólo volvió cuando estaba a punto de morir. No lo había echado de menos y no es que no quisiera verlo, pero no me agradó que viniera justo cuando se estaba muriendo para bañarnos con sus miasmas y sus quejas. Pero mi madre lo había perdonado. Lo único que saqué fue este barco. Así que allí estaba yo al día siguiente con la liquidación y dos cajas llenas de provisiones que había comprado en el supermercado. Y allí estaba ella. Pequeña, con no más de veinte años, menuda, con unos vaqueros ajustados y viejos, la melena rubia mal peinada y unos ojos lánguidos de enferma. Me han dicho que te vas río arriba. Quiero que me lleves pero no tengo dinero para pagarte. Se dirigió a mí como si me conociese de toda la vida. Y se quedó plantada, mirándome con sus ojos de enferma como si no le importase lo que pudiera decirle. Tuve la certeza de que si le decía que no, daría la vuelta y se iría tal como había venido. Le miré de nuevo de arriba abajo y ella clavó sus ojos en los míos, pero no pidiendo compasión, si no como si pudiera aventurar lo que le iba a decir... –Bueno- le dije- de acuerdo -. Creo que se lo dije por lo sincera que me pareció en eso de que no tenía dinero, ¡y qué diablos!, pronto tampoco lo tendría yo. Voy por mis cosas, dijo. Se acercó al refugio que hay para esperar el transbordador y enseguida estuvo de vuelta con una maleta vieja a punto de reventar y con aquel niño. !Dios qué sensación me produjo verlo dando saltitos hacia el barco¡ En ese momento me arrepentí de haberle dicho que sí. Aquel niño, porque era un niño aunque parecía vestido de niña, me repugnaba; los ojos ciegos, blancos como huevos de paloma y un continuo vaivén de tentetieso me daban dentera. Tenía la misma cara pálida que la chica y el pelo rubio y desmadejado