No podía resistir dejarme invadir por la melancolía, cada vez que en una reunión de amigos, ellos llevados por la costumbre pedían un determinado refresco, solo o con alcohol, eso daba lo mismo. El origen de esta costumbre la impuso mi amada BEA, quien con su risa fresca y cantarina, continuamente solicitaba del camarero más bebida, y en concreto más FANTA. Nunca supe el porqué de esa devoción por la mencionada marca, ni como podía trasegar 8 o 10 botellas en menos de 2 horas, de ese líquido dulzón y con sabor a jarabe, sin ni siquiera ir al aseo a dejar sitio a las siguientes. Pero BEA se fue, y allí donde ha ido no creo que tengan esa bebida.
Así trancurrieron los dos últimos años, hasta que conocí a ARANTXA, ella bebe cerveza y tinto como el que más, y yo liberado de mis recuerdos, en las reuniones de amigos, grito al camarero: MAS FANTAS, MAS!!