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viernes, 9 de enero de 2015

Los años de la ballena en la Fundación Caballero Bonald

Y la ballena prosigue su andadura...
 
El próximo jueves día 15 de enero a las 20.00 h. presentaremos la novela Los años de la ballena en la Fundación Caballero Bonald en Jerez de la Frontera.
 
Juan Luís Sánchez Villanueva, historiador, desgranará anécdotas y curiosidades de la novela a través de su recorrido por Jerez y otros lugares cercanos.
 
Se ofrecerá una copa de Jerez por cortesía de las Bodegas González Byass.
 
Colaborará la librería Luna Nueva.
 
 
 
¿Te vas a perder tan buen ratito? ¿A que no?
 
 
 Si no sabes llegar, pincha en el cartel:
 
https://www.google.es/maps/place/Fundación+Caballero+Bonald/@36.680687,-6.136734,15z/data=!4m2!3m1!1s0x0:0xbecc7cfe34f9e874

http://www.librerialunanueva.com/index.php

jueves, 12 de diciembre de 2013

El amigo modosito





 
I
 
-         Siempre has sido muy maduro para tu edad. Ojalá se le pegara algo de eso a mi Borja.
-         Eso dice todo el mundo, que soy muy maduro, por eso le voy a hacer una propuesta que quizás le interese.
-         ¿A mí? ¿Una propuesta tuya…? ¿Qué… qué… quieres decir?
-         No se acalore Josefa. Reconozco que está usted de buen ver. No todas las mujeres llegan a la madurez con su tipazo, pero no va por ahí la cosa.
-         Carlitos, Carlitos, que te conozco desde tu primera comunión…
-         O antes… pero le explico: Usted ya me ha dicho varias veces eso de que a Borja se le debería pegar algo de mi buen comportamiento y mi madurez. Como usted sabe, él va últimamente a su rollo, se está engolfando más de la cuenta y sus amigos de siempre le están dando de lado.
-         Es verdad, y eso me tiene cada día más preocupada.
-         Pues bien, le propongo que me de un pequeño trabajo: ser su ángel de la guarda. Estaría más en contacto con él y procuraría que no se metiera en líos por ahí.
-         ¿Harías eso por él?
-         Por él y por mí. Usted sabe que en mi familia no estamos para tirar cohetes y el año que viene empiezo en la uni. ¿Qué le parecería pagarme un pequeño sueldo por ese trabajo? ¿Cuatrocientos euros al mes?
-         Pues…
-         No hace falta que lo decida ahora. Piénselo.
-         Sí, acepto. Espera un momento…
 
II
 
-         Toma, y dame un abrazo. Eres un buen chico y con iniciativa. Ojalá mi Borja se pareciera un poco a ti. Gracias Carlitos.
-         Si me sigue apretando así terminaré por hacerle otro tipo de propuesta…
-         Anda, anda…
-          
 
III
 
-         Qué… ¿cómo te ha ido con mi madre?
-         ¿Tú qué crees? Mira, cuatrocientos euros al mes, toma tus doscientos.
-         Hijo puta… eres una máquina tío… ¿dónde vamos?
-         Al Congui. Ayer me dijo que tenía buena mercancía.
-         De puta madre. 

 



martes, 5 de marzo de 2013

La suerte

 
 
La suerte
Él venía de una semana de trabajo en el campo
en casa de un hijo de puta y era diciembre o enero,
no lo recuerdo, pero hacía frío y al llegar a Barcelona la nieve
comenzó a caer y él tomó el metro y llegó hasta la esquina
de la casa de su amiga y la llamó por teléfono para que
bajara y viera la nieve. Una noche hermosa, sin duda,
y su amiga lo invitó a tomar café y luego hicieron el amor
y conversaron y mucho después él se quedó dormido y soñó
que llegaba a una casa en el campo y caía la nieve
detrás de la casa, detrás de las montañas, caía la nieve
y él se encontraba atrapado en el valle y llamaba por teléfono
a su amiga y la voz fría (¡fría pero amable!) le decía
que de ese hoyo inmaculado no salía ni el más valiente
a menos que tuviera mucha suerte.
 
Roberto Bolaño

lunes, 11 de febrero de 2013

Resurrección


Resurrección

 

 

Cree la berza que llegó el fin de sus días. Se piensa agonizante desde que le arrebataron el amor de su vida: la pringá. Sin embargo hoy le ha llegado del cielo una resurrección inesperada: un puñaíto de arroz.

jueves, 31 de enero de 2013

Los perros ya no entierran huesos

 
 
Los perros ya casi no entierran huesos, el asfalto y los piensos compuestos se lo impiden. No sé por qué hace dos noches –quizás por la fiebre- soñé con un perro desenterrando uno. Un fémur. Mi fémur.

lunes, 3 de diciembre de 2012

La hormona de la navidad


Los estudios de ADN aplicados a restos prehistóricos están suponiendo un nuevo amanecer en el conocimiento de nuestros orígenes. El último de estos estudios aparecido en la revista norteamericana Cunning Science está siendo motivo de polémica y ha llegado a ser rebatido en un comunicado del Vaticano. Todo comenzó hace seis años en la universidad médica austríaca de Truthahnfett en donde un equipo de investigadores consiguió aislar en un grupo de estudiantes voluntarios una hormona desconocida hasta entonces. La hormona fue bautizada con el término PRL/5-HT debido a sus similitudes con la serotonina y la prolactina. Posteriores estudios no consiguieron aislar de nuevo la hormona y el descubrimiento quedó aparentemente en el olvido sin haberse conseguido averiguar su funcionamiento en el cuerpo humano.

 

Pero aquel descubrimiento no se borró de la mente de una de las becarias que trabajaron en el estudio. Las técnicas de obtención de ADN mitocondrial en restos antiguos han avanzado hasta el punto de revolucionar nuestro árbol genealógico ancestral y el origen de nuestro comportamiento. Eso animó a la otrora becaria, hoy investigadora, Laura Schwindel y su equipo a recomponer el grupo de trabajo de la universidad de Truthahnfett. Tras muchos análisis en un universo de restos de ancentros cavernícolas, llegó a aislar el ADN de la hormona PRL/5-HT, bautizada por ella misma como “hormona de la navidad“. Consiguió determinar que la citada hormona sólo se detectaba en restos aparecidos en cavernas y no en restos encontrados fuera de ellas. Ese hecho le hizo pensar en que su efecto en el ser humano podría consistir en una especie de simpatía con el resto de congéneres para sobrellevar las largas jornadas de convivencia confinados en un espacio reducido.

 

El siguiente paso sería contrastar sus estudios con los realizados seis años antes. Cuál sería su sorpresa al comprobar que las extracciones de sangre a alumnos con contenido de la hormona PRL/5-HT se habían realizado en fechas cercanas a la navidad y las que no, en otras fechas del año. Aquella circunstancia corroboraba su teoría y daba por fin una explicación científica al tan manido espíritu de la navidad .

 

El último paso consitía en experimentar con la hormona obtenida y que aún se conservaba en el laboratorio. El pasado verano la doctora Laura Schwindel formó tres grupos de estudiantes en el campamento de verano de la universidad de Truthahnfett. Inyectó un placebo a dos de los grupos y la hormona PRL/5-HT, hormona de la navidad, al tercero. Hoy confiesa su tremenda sorpresa al comprobar los resultados: el grupo inyectado con la hormona de la navidad olvidó su característico y recatado caracter centroeuropeo, se reunió por las noches alrededor de su hoguera cantando preferentemente villancicos y otras canciones exaltando la amistad, realizó una colecta pro ayuda al tercer mundo y consiguió convencer a la dirección para que les permitiera acceder a la cocina para elaborar dulces.

 

El artículo de la revista Cunning Science no ha tardado en tener consecuencias entre los distintos movimientos cristianos, sobre todo católicos, hasta el punto de la publicación de una airada nota de protesta del Vaticano firmada por el cardenal Inganno dudando de los métodos y resultados del estudio de la doctora  Schwindel y desacreditando su profesionalidad basándose principalmente en su condición de mujer. “No hagamos caso de las palabras de un mamón que vive de la imposición de una doctrina caduca” declaró la doctora  Schwindel en una declaración informal en las puertas de su universidad.

martes, 2 de octubre de 2012

La tormenta

 
 
 
Se barruntaba.
 
La vida cabalgaba sobre hormigas aladas.
 
Se barruntaba la vida.
Navegando entre planetas de aureolas.
Con pezones descarnados reventando voluntades.
La vida se barruntaba.
El sol cegaba, abrasaba pieles
y acechaban los toros empujando puertas.
Se barruntaba.
Aldabas de sangre nublaban la vista
Los toros clavaron un pitón en la arena, vencidos
La tormenta avanzó sobre espumas de sal.
 
Se encerraron las bestias
Vencidas las puertas
Y un torrente de vida destrozó las calles
Se barruntaba.
 


jueves, 27 de septiembre de 2012

El Oscuro


 

 

 
 
 
 
¡Hágase la luz! Dijo el Origen, y el Oscuro invirtió en placas solares.
 
 
¡Tierra a la vista! Dijo Rodrigo de Triana, y el Oscuro construyó hoteles sobre playas blancas.
 
¡Cadenas de montaje! Dijo Henry Ford, y el Oscuro regaló cuentas bancarias a los obreros.
 
¡Prosperidad! Dijo un diputado, y el Oscuro invirtió en funerarias.
 
¡Futuro! Dijo el Oscuro, y voló escoltado por una bandada de cuervos camino del sur.
 
 

 

  

jueves, 6 de septiembre de 2012

Los globos salvajes

En nuestra última reunión del Colectivo de Letras Libres hablamos de este blog. David hizo un alegato en su defensa, mostrando su tristeza al verlo tan decaído. Gitana se ofreció para hacer una recopilación de sus entradas y me consta que lo está haciendo con la efectividad que le caracteríza. Video killed the radio stars, y Facebook mata otras formas de difusión, qué le vamos a hacer, es la era de la tecnología. Ya vendrán otras a matar a facebook. El caso es que he pensado en colgar una entrada a la antigua usanza, a ver qué os parece.

Besitos
Alinando





Mamá siempre le decía que con ese oficio no llegaría a ningún sitio. Él la contradecía de boca para afuera, pero sabía que tenía razón. De hecho, siempre llevaba unas pequeñas tijeras en el bolsillo de atrás del pantalón.
 
Cada tarde montaba su parafernalia en la plaza mayor. Los niños le rodeaban expectantes y algunos mayores sonreían con media mejilla mientras movían la cabeza de un lado a otro negando no sé qué. A los cinco minutos ya lo tenía todo dispuesto: su traje rojo con grandes botones dorados, su aro rodeado de llamas, su látigo brillante… Lo último que hacía era llenar los globos con gas. Uno a uno los iba atando a una gran tambora con rombos verdes tumbada en el suelo. Pero siempre le sucedía lo mismo: un nudo azul de tristeza le pellizcaba la barriga por dentro. Era algo superior a él. Y siempre terminaba el espectáculo con el mismo gesto: sacaba lentamente sus pequeñas tijeras y liberaba uno a uno los globos. Los iba despidiendo con la mano abierta y alguna que otra lágrima bajaba por su mejilla, esquivando su largo bigote atusado. Siempre recordaba a mamá en ese momento. Ella tenía razón, era demasiado sensible para ser un buen domador de globos.

jueves, 22 de marzo de 2012

Fogonazo airado


- ¡Baja de ahí te digo!- Gritó la madrastra desde un cuento.
- ¡No me da la gana!- Contestó Cenicienta sentada y con los pies colgando desde un anticuento.

lunes, 5 de marzo de 2012

La princesa Candela



A la princesa Candela le encanta pasear por la charca de las ranas. Tontea juguetona por su
orilla recogiéndose el vestido y danzando de puntillas.
La princesa Candela manda callar a toda la corte cuando oye un croar entre jacintos, cierra los ojos y pone morritos relamiéndose por dentro. Sabe de los placeres prohibidos que
encierra ese sonido distante. Su majestad el rey le explica constantemente las bondades de las perdices estofadas, pero la Princesa Candela se pirra por un buen par de ancas de rana fritas.

miércoles, 18 de enero de 2012

Lo más importante para Fran



Hola Fran. Ya ves, cuarenta años ya. Tenías doce cuando hablábamos de las cosas importantes de la vida esquivando el humo mientras quemabas cables. Te encantaba el cine y vendías metales para comprar entradas. Eso te llevó un día a Camposoto y un proyectil te colgó el letrero The End. Hoy te diré algo, lo que más te importaba en la vida: pasó el año dos mil y aún no hay coches volando por las calles como tú decías.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Lo que dios diga.



Aquella mañana, Dios se levantó malhumorado y me pidió de desayunar un par de huevos fritos con bacon. Recé para que aquella noche no dieran en la tele una peli de Robin Hood, me hubiera visto a la mañana siguiente bien temprano cazando conejos para su desayuno. Mientras sólo le de por ver películas americanas…

Me dijo que le gustaba el bacon más crujiente, pero al menos no me gritó como otras veces, bueno, no tanto como otras veces. Luego llamó a su amigo Fede, aquel día habían quedado para ir a pescar y se le hacía tarde. Le puse la cesta grande junto a la puerta y la abrió antes de salir. Comprobó que estaba el bocadillo pero le faltaba la carnada y entonces sí que se enfadó. Se puso con los brazos en jarra, bufó y levantó la mano como para darme, pero ese día no me dio. Se oyó la bocina de Fede, le esperaba junto a la puerta. Salió disparado sin mirar atrás, sin mirarme. La mujer de Fede, Mamen, sabe bien lo que hay. Ya no se cree nada de mis constantes tropiezos con el canto de la puerta. Me ha dicho que no aguante más, que se oyen muchas cosas malas cada día en los telediarios, que no tiene ganas de tener que ir un día de estos a una concentración de repulsa frente al ayuntamiento. Yo le digo que él no es tan malo, que lo único que le pasa es que tiene un pronto muy feo, nada más.

Aquel día fueron a por la caballa, mar adentro. Se ve que se comió el bocadillo y le sentó mal. Fede dice que comenzaron a darle retortijones y que luego comenzó a quejarse con unos dolores espantosos, que se revolvía en el fondo del bote con las manos en la barriga y gritando como un poseso. Con el esmero con el que le había preparado yo aquel bocadillo…

El bote de Fede no tiene emisora. Ellos saben que sólo pueden alejarse unas millas de la costa, no sé cuántas, las justas para que tenga cobertura un móvil, aunque a Fede ni le gustan ni los usa. Dicen que si metes con fuerza una aguja por el boquetito del micrófono de un móvil te lo cargas, y que así puede hacer llamadas pero nadie oiría lo que dices, qué cosas.

Fede se asustó mucho al verlo retorcido en el fondo del bote e intentó llamar a la Guardia Civil con el móvil de mi marido. Ellos contestaban y decían constantemente: “Guardia Civil, dígame… Guardia Civil, dígame…” pero nada, Fede no pudo hablar con ellos. Después de un rato -Fede es muy torpe para estas cosas- consiguió a duras penas ponerle un mensaje a Mamen y ella llamó a la Guardia Civil. Por lo visto se pusieron en contacto con Salvamento Marítimo y éste llamó a la base para que el helicóptero saliera urgentemente a buscar al bote...
pero, por suerte, el helicóptero ya no estaba allí.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Renovar la utopía







Tras la celebración de las elecciones, resurgen con mayor intensidad las acuciantes preguntas que nos han inquietado durante los últimos tres años: ¿se resolverán los problemas económicos y sociales que han determinado el fracaso del PSOE y el triunfo del PP? ¿Estaremos situados ante un nuevo período luminoso o seguiremos caminado por la oscura senda de un túnel sin fin? Los más pesimistas auguran la inminencia de un tiempo tenebroso, y algunos, incluso, afirman que perciben claros indicios de posibles catástrofes. Los más optimistas, por el contrario, tratan de tranquilizarnos presagiando una era dorada, gracias especialmente a la confianza que los cambios políticos generarán en los inmisericordes mercados.
En mi opinión, la ambigüedad extrema con la que los especialistas diseñan el futuro y, en consecuencia, su incapacidad manifiesta para lanzar profecías creíbles hacen que resulte aventurado formular unos pronósticos esperanzadores cuando ni siquiera conocemos las reglas de ese juego en el que, de hecho, sólo algunos participan. Por esta razón lo que más me preocupa, en estos momentos de inseguridad, es el riesgo de que se genere una actitud de indolencia, esa apatía que, para bien o para mal, nos deja indiferentes ante lo que pueda suceder en un futuro siempre demasiado lejano en el que la gran mayoría no podemos intervenir. Aún no sé si los nuevos líderes serán capaces de generar unos imprescindibles “valores de ilusión” que nos ayuden a hacer frente a la invasión de derrotismo.
Además de fórmulas técnicas, necesitamos el impulso de entusiasmo para luchar contra el viento arrasador del desánimo y contra la marea negra del pesimismo. Por muy anacrónico que en estos momentos nos resulten, sigo convencido de que, para luchar y para vencer, son imprescindibles unas inyecciones de utopías sociales o ilustradas. No podemos conformarnos con los impulsos generados por la codicia, un envite que, por sí solo, únicamente reproduce el baile alrededor del Becerro de Oro al ritmo frenético y continuo de un presente vacío. Mucho me temo que, en el horizonte inmediato, este ídolo brillante y cruel sea el único capaz de ocupar ese altar que se ha quedado vacío. Ojalá sea posible que, a pesar de los oscuros nubarrones, se esté incubando un nuevo sistema de valores –éticos y estéticos-, que sea capaz de ocupar el altar del dios desconocido. No perdamos de vista que, de la naturaleza de ese ídolo, dependerá la posibilidad de seguir a oscuras o de dirigir el rumbo hacia un esperanzador renacer.

José Antonio Hernández Guerrero

martes, 8 de noviembre de 2011

El secreto de las palabras

Todos los viernes de 18:00 a 19:30 h. en la Casa de la Cultura en el Teatro Moderno






"EL SECRETO DE LAS PALABRAS"






Seminario Permanente de Etimología de la Lengua, Impartido por Eufrasio Jiménez Verdugo.






Comparte con nosotros el placer de conocer el verdadero significado del mundo mágico de las palabras.






Duración hasta junio 2012.






Coste del seminario 10 €




sábado, 22 de octubre de 2011

Fuego

Sé que hay fuego en tus pisadas


y a mí me queman tus huellas


busco atajos en los ríos


que refresquen mis heridas


que me lleven


a tu mar.

domingo, 2 de octubre de 2011

A thousand kisses deep





A mil besos de profundidad. Ea, a disfrutarlo.


Antoñín

lunes, 12 de septiembre de 2011

La lengua inteligente



El zumbido de la máquina descolgó una gota que bajó sobre el acero empañado. Gota construida a base de alientos, de mi aliento… del tuyo. Descubriste divertida que éramos testigos cómplices del deslizar del zumo de alientos. Ruborosa, te enfrascaste en tus quehaceres con tu helado y las paredes del cucurucho, sin mirarme, pero consciente de mi atención. Una niña pidió a saltitos su helado de turrón con voz punzante y dando golpes ansiosos sobre el cristal del mostrador… y llamó tu atención, y la mía, y aprovechamos la ocasión para cruzar de nuevo nuestras miradas… y pasaron tres siglos. Te despertaste con una espesa y fría gota de chocolate recorriéndote las comisuras de los dedos. Benditas servilletas de papel satinado, no absorben, y fue tu lengua inteligente la que borró el marrón de tus manos… y el gris de mi jornada.