sábado, 19 de julio de 2008

viernes, 18 de julio de 2008

Luz de mañana


Quisiera ser luz de mañana
Y al alba
Irisarme en el cristal de tu alcoba


Descomponerme
Como la brisa que atraviesa un tendedero


Y anaranjarme en tu frente
Y azulear en tus labios.

Quisiera ser luz de mañana

Hoy
.
.
Antoñín

jueves, 17 de julio de 2008

Fetiche

Lo que recuerdo de mi primera experiencia amorosa es aquel tendedero. Unas cuerdas tendidas al sol en un patio de interior se convirtieron en mi primer fetiche de amor.

Como cada verano en casa de mi abuelo me habían instalado en aquella pequeña habitación al fondo de la galería. Una estrecha cama apenas dejaba espacio para la destartalada mesa de madera que ocupaba todo el alfeizar de la ventana en el lado estrecho de un minúsculo rectángulo que era todo mi espacio vital. El sol se colaba por aquel agujero-patio grisaceando los chorreones negruzcos que decoraban las paredes y que las vecinas pretendían disimular coloreando los postigos de las ventanas de verde salpimentado del rojo de los geranios. Cada mañana dejaba que la luz me despertase lentamente y que el aire fresco de la madrugada alentara mi cuerpo que gozaba de su indolencia. Me retardaba hasta que el crujir del pestillo anunciaba que se abría el espectáculo de amor anhelado.

Antes de que la cuerda al jalarla chirriara, ya estaba yo incorporado asomando mis ojos extasiados que recorrían el brazo aupado a las ropas tendidas. Cada vaivén iba acompañado de un subir y bajar de unos pechos que parecían querer juguetear con mi deseo. Las prendas pequeñas eran lo peor, calcetines recogidos uno a uno haciendo temblar la dulzura de esa carne prieta que yo masticaba expuesto a una indigestión. Y cuando aquel artilugio se confabulaba con mis ardores, se atrancaba haciendo que el cuerpo se balanceara de la ventana a la cuerda y asomaran las blancuras redondeadas hasta los pezones rosados que los alumbraban. Aquel instante agitaba de sabores y temblores mis instintos que rezumaban ya en excesos placenteros. Vaciada la cuerda parecía deslizarse ya con la prisa de mis furores que fluían vaciándose exhaustos y que solo esperaban la delicada caricia de esos ojos que miraban sin verme y me citaban excitándome de nuevo.

Fue el verano de mis primeras coladas gozosas, gozables, terminadas e interminables…

Ahora los vecinos han prohibido colgar tendederos en las ventanas…

Fita.

viernes, 11 de julio de 2008

TTT

Tarea Tardía Terminada, siento no poder haber estado estos dos días en el árbol con vosotros, os he echado muchísimo de menos, pero no os creais que me he olvidado de la tarea que propusimos, así que os invito a mi blog para que le echeis un vistazo, a ver qué os parece.

jueves, 10 de julio de 2008

Cita en El Tendedero




El próximo día 24 de Julio, jueves, a las 20 H. tendremos otro encuentro en EL TENDEDERO. Espero que no falte nadie. Para ese día, como determinamos en nuestra última reunión, llevaremos la tarea hecha. Ésta consiste en un texto, cada cuál que elija formato que prefiera, con el tema común de la palabra "tendedero", así que estrujaros el coco para incluir dicho término en vuestras creaciones.


Después de nuestra reunión hay programada una sesión de cineforum, aunque aún está por determinar el título de la pelicula. Os mantendré informados.

Un abrazo a todos y todas... y a trabajar!

Antoñín

La niña gigante


A raíz de un correo que recibí de José María, he indagado un poco y he encontrado esto. Espero que os guste y que en algún momento hasta os emocione... como a mí.

Pinchad aquí y mirad el video

Antoñín

DEDICADO A TÍ

Al besarte, noto temblar la comisura de tu miedo,
mis caricias son capaces de erizar tu sangre,
adentrándome en tus heridas, te siento gozar,
susurras pidiéndome que siga aterrándote
con palabras que solo yo sé pronunciar
y solo tú puedes entender...


y si no crees en Dios
no temas al Infierno
pues él te espera en mis brazos
y no te queda mas remedio que aguardarme,
temerme, amarme.


Fdo: Tu vida

domingo, 6 de julio de 2008

ANONIMO

Más difícil todavía, adivinar el autor y poner un título a este brevísimo texto:

• Puedo saber quien soy escuchando los sonidos que emite mi garganta formando palabras, gemidos, exclamaciones o interjecciones, pues todos ellos conforman mi ser.
• Puedo saber quien soy inspirando mis propios olores, las exudaciones, las defecaciones, las eyaculaciones, porque todos los fluidos corporales tienen su propio y personalísimo olor, y ellos también conforman mi ser.
• Puedo saber quien soy en suma, reconociendo mis fortalezas y debilidades, mis sentimientos, mis culpabilidades, mis añoranzas, mis recuerdos y todos los aspectos que conforman mi espíritu.
• Lo que no me ayuda a saber quien soy es el reflejo de mi imagen en el espejo, pero eso solo sirve a aquellos necios que pudiendo mirar en el interior de las personas se conforman con su aspecto exterior. Afortunadamente mi incapacidad me impide caer en ese error, tanto para mi mismo como para los demás.

Molinillo de papel

Leyenda apócrifa.

¿Tu has visto girar el sol como un molinillo de papel?, se va buscando las vueltas para no dejar pasar la noche. El año entero lleva intentándolo tratando de que la sombra no le borre su recuerdo.

Ocurrió aquella madrugada cuando se iba la noche. Sabía que era el día más largo del año y trataba de domeñar toda aquella energía que había acumulado para irla desplegando como alas que acarician el aire por el que se deslizan. Últimamente su ritmo biótico respondía a impulsos no programados, a ritmos dicotómicos a los que nos estaba acostumbrado. Vómitos espasmódicos le vaciaban de energía lo que recalentaba la Tierra fuera de temporada y le dejaban exhausto las siguientes semanas, lo que hacía tiritar hasta las piedras. No quería repetir esa secuencia que le dañaba y que, además, le había destronado. Había gozado del favor de los seres que pululaban la Tierra acompasándose a las estaciones en las frecuencias que lo iban necesitando. Pero desde hace un tiempo se iban distanciando porque no estaba cuando lo buscaban y aparecía cuando no lo requerían. Ya no le imploraban con plegarias su energía vivificadora, ni bailaban enloquecidos cuando la recibían.

Por eso, aquella mañana estaba dispuesto a volver a ser el dueño del mundo, a recuperar la relación simbiótica con los elementos a los que cargaba de vida y sin los cuales su existencia carecía de sentido.

Y comenzó a girar y girar para que la luz se deslizara entre los rayos y apaciguara su velocidad envolviéndose en el remolino que la impulsaba. ¡Qué placer volver a deslizarse por las superficies y retener el tacto de la materia: rugosa o suave, húmeda o seca, tibia o fría!, ¡Qué delicia hacerla traslúcida o jugar a colorearla!. Volvía a recrear el mundo cada día, a experimentar el vértigo de la creación, del renacer.

Comenzó a colorear de malvas una gota de agua que se deslizaba por una piel sedosa. No lograba retenerla, se posó en un brazo. Unos inmensos ojos verdes como la mañana miraron el encantamiento y se abrieron en una sonrisa que trasformó el reguero infinito del sollozo que los anegaba en una fuente de surcos multicolores. Besó una a una esas lágrimas encantadas.

Desde entonces, cada año espera dando vueltas y vueltas volver a besar las lágrimas encantadas que son desde entonces la justificación de su existencia.

(Sigamos con los anónimos dado que nuestra compenetración hace que nuestros textos sean intercambiables).

viernes, 4 de julio de 2008

En la playa

Vamos a darle un poquillo de vidilla a este blog, que no se nos aletargue con estas calores.
A ver quién acierta el autor de esto. Si lo adivináis a la primera quedará claro lo malo que es.
Las dudas se despejarán el miércoles.

Ayer volví a sentir la ingravidez de mi cuerpo al compás de las olas.
Ayer mis pies volvieron a flotar sobre la arena tersa y húmeda.
Ayer volví a contemplar gaviotas planeando en busca de migajas de pan extraviadas.
Ayer de nuevo tutee al sol y él me guiñó un ojo mostrándome su complicidad.
Ayer el viento volvió a acariciar mi rostro borrando toda sombra de duda.
Porque ayer, en la playa, mi mente volvió a quedar limpia y despejada como la gota de rocío por la mañana.
Ayer me transformé en Naturaleza y me fusioné con el Universo formando un solo ser durante un rato.
Ayer le robé al infinito un instante de su locura, y me lo guardé para mí.
Ayer no hubo diferencia alguna entre mi cuerpo y el de cualquier concha mecida indolente por las olas.
Ayer me igualé en todo a la piedra que con paciencia pule el ir y venir incansable de las mareas.
Ayer yo no fui a la playa... la playa vino a mí.
Y fui feliz.
Hoy... ya veremos.