jueves, 28 de octubre de 2010

Si te pones así...

¿Eso ha dicho tu padre?
¿Así?

Pues corre ve y dile que ya no me caso.
Por estas.

O pensándolo bien no te vayas corriendo.
Andandito.

¿Qué pasa?

Si me miras así se me apaga la luna.
No llores.

Prepara un hatillo que voy por el mulo...
y corre.

lunes, 25 de octubre de 2010

Donde mueren las moscas



Sé que algún día me encontrarás desnudo
Tiritando pellejos y pómulos fríos

Sé que algún día será el brillo de mis ojos
El que a voces te diga mi nombre

Sé que los puentes no abrigan
Que la sal de los ojos no alimenta
Y que es rancio el sabor del olvido

Y también que algún día me encontrarás desnudo
Abrazando mis rodillas con brazos delgados

Tiritando pellejos y pómulos fríos
Con ojos hundidos en mares de brea
Allá donde van a morirse las moscas

Serpenteo por Estremaura


Desde mi regreso de la Sierra de Gata el movimiento de mi cuerpo es lento y pausado, como el caminar del forastero que recorre las calles repinadas de Torre y se para a admirar sus balcones abiertos y el minucioso trabajo de los escudos heráldicos que, tallados pacientemente en piedra de cantería con golpes certeros, adornan las fachadas de las moradas de la gente hospitalaria que vive en ese maravilloso valle.
Todavía hoy los verdes de los castaños, los olivos, los granados, los madroños, las higueras, las hayas, las encinas, los robles, los alcornoques…, todos, con su universo de matices, se arremolinan en mi retina junto con los nacientes ocres con que se visten las viñas para pasar el otoño.
Todavía mi boca está impregnada del frescor de las aguas que manan misteriosamente de sus fuentes y regatos, del sabor a tiempo de la sopa de patatas fritas cocinada amorosamente por manos añosas, del dulzor viscoso de flores y soles de la miel serrana y del aroma goloso y afrutado del vino de pitarra.
Mis pies caminan todavía por el empedrado de plazas y calles que se pierden más allá de los bancales, en los que huertas y árboles dan vida a los manjares, para convertirse en interminable calzada romana que une pueblos, cielos y paisajes.
Los sonidos astur-leoneses y galaico-portugueses de la fala y el mañego, los etéreos graznidos de las grullas despidiendo la tarde, el mareante zumbar laborioso de las abejas libando el néctar sarmentoso de las plantas trepadoras, sus ecos todavía hoy vibran en mis oídos.

El reloj y el calendario se han detenido entre paisajes tejidos de umbrías y soles otoñales, acordes cristalinos del agua que fluye entre hojarasca, casas abigarradas de madera y adobe, balcones abiertos al sol donde secar la ropa y los pimientos, serpenteo de calles estrechas laberínticamente repinadas, castañares ancestrales donde los duendes juegan al escondite, pasadizos embebidos de secretos y nostalgias, frescas bodegas engalanadas de rojos tomates y perfumadas del penetrante aroma que emana del vientre de las tinajas de barro en que fermenta el vino de pitarra, pueblos medievales suspendidos en el tiempo con reminiscencias islámicas y hebraicas donde el ayer es hoy y el mañana baila entre luces sombreadas, gente sencilla presta a conversar y que rezuma sabiduría de siglos en sus gestos y palabras, rincones sin orgullo donde el silencio se desnuda y te invita a la meditación y al encuentro. Así, con esta magia, he desandado mis pasos para purificar mi ser en la pila bautismal de Sancti Petri.
Berta

viernes, 22 de octubre de 2010

Rerefranero Impopular

Como much@s sabéis, últimamente he estado experimentado con minimases en mi blog, o minimenos como he bautizado a los que yo hago, dado que me salen de la subsuela del zapato. Con tanto experimento, me se llena el cuarto de humo y de letras desperdigás. Pues resulta que en una de las ocasiones colgué en mi blog, a modo de minimases, algunos refranes genéticamente alterados. No tardaron en entrar a la tela algunos compis por la vía del comentario (a la tela porque hay que tener tela para entrar a este disparate, tela de la buena). El compendio de tan verdurosa (¿o verdulera?) rereacción en cadena os lo dejo aquí. Incluye una respuesta de la mismísima Carmela. 
Saludos. Eq.

De encontrados al río (by Equilibrista)
Quien siembra brisas recoge tempestades (by Equilibrista)
En mosca cerrada no entran bocas (by Equilibrista)
Ande yo riendo y caliéntese la gente (by Anatxu)
No te metas en varas de 11 camisas (by Anatxu)
No por mucho amanecer se madruga más temprano (by Equilibrista)
Dime que desayunas y te diré quién eres (by Anatxu)
Perro mordedor, poco ladrador (by Anatxu)
A quien buena sombra se arrima, buen árbol le cae encima (by Pedro)
Cuando tu barba veas remojar, a tu vecino se la has de pelar (by Equilibrista)
A diente regalado no le mires el caballo (by Equilibrista)
Primero la devoción, luego la obligación (by Equilibrista)
Caminito somos y con los arrieritos nos encontraremos... (by Anatxu)
Corazón que no ve, ojos que no sienten (by Anatxu)
Dios ahoga pero no aprieta (by Anatxu)
No por mucho amanecer, primavera más madrugo (by Ra)
Más vuela una mano que cien pájaros (by Equilibrista)
Quien tiene boca, se equicova (by Equilibrista)
A palabras sordas, oídos necios (by Equilibrista)
Todos los pardos son gatos (by Equilibrista)
A pulga flaca, todo son perros (by Equilibrista)
Estáis que os salís... que es distinto a "os salís que estáis" (by Gitana Rubia)
Que no panda el cúnico, que camarón que no se lleva la corriente, se duerme porque quién poco abarca mucho aprieta (by Tangai)
A buena manga, horas verdes  (by Tangai)
Más me vale que tardes a que esnuques (by Tangai)
Quien bien te llora, te hara querer (by Equilibrista)
Nunca es tarde cuando la ducha es buena... y te deja bien limpito
(by Pedro)
Nunca es tarde si la picha es buena (by Ra)
Si amor con amor se paga... yo con ustedes voy a tener que pedir un crédito! (by Carmen Camacho en un comentario)
Dame pan y dime hermana (by Carmen Camacho en "Minimás")
Infancia obliga (by Carmen Camacho en "Minimás")
Calladita estoy más triste (by Carmen Camacho en "Minimás")
Una es multitud (by Carmen Camacho en "Minimás")
No me quites lo bailao (by Carmen Camacho en "Minimás")

PD: Es un ejercicio proponible para el taller. O sigan añadiendo por aquí sí les apetece.
PD2: No hagan caso de las dudas de Lord Chaqespeare y recuperen la actividad del blog (¿o radioactividad?), que está muy paraíllo (incluyome en la falta). Posteen, posteen como bellacos.
PD3: Buscando imágenes para el texto, me he topado con estas dos maravillas

Una:

http://paginasdehumor.com/2010/06/15/refranes-para-cultos/

y dos:

http://www.refraneromix.com/

martes, 19 de octubre de 2010

El pozo y los 33 (o carta de Trosky, el minero clandestino)


Estimado amigo Alinando:

Espero que estés bien al recibo de ésta. Hace mucho que no te escribía, y son las circunstancias las que hacen que retome nuestra antigua e íntima amistad.

En primer lugar te diré que vivo desde hace unos años en un chalé en el campo. Ahora mismo estoy en el salón escribiéndote y desde aquí observo un hermoso sauce con sus ramas acariciando el césped. El verde domina el paisaje… excepto el chándal de manchas azules y rojas de mi vecino Roque. El hombre lleva ya tres días junto a la boca de su pozo. Se rasca la cabeza arrastrando la gorra hacia atrás, mira hacia su fondo, se sienta cerca del brocal, se cruza de brazos, mira de nuevo hacia dentro… y así tres días, Alinando, tres días.

Imagino que recuerdas las bromas que gastábamos en la mili. Siempre te tengo presente maquinando trastadas a los compañeros. Como aquél día que se te ocurrió decir a los novatos que el tubo de goma que había dentro del avión era para hablar con el piloto. Parece que fue ayer, aquellos chavales turnándose con aquel embudo de goma en la boca diciendo: “Atención, atención, tripulación llamando a piloto…” Por poco te matan cuando se enteraron de que el tubo era para mear en los vuelos más largos. Qué cosas tenías jodío.

El caso es que por eso mismo te escribo a ti y no a otro. No sé a quién confesarme. Este asunto me carcome por dentro y no sé si debo decírselo o no. Bueno, te estarás preguntando qué es eso que debo confesar, me explico entonces:

Cerca de nuestras fincas pasa un túnel del AVE. Al principio no le dimos importancia, pero resulta que a los pocos meses de comenzar las obras se fueron secando los pozos de los alrededores, el mío y el del vecino incluidos. Se ve que el túnel taponó los acuíferos que alimentaban nuestros pozos. Hemos tenido que perforar más y eso nos está causando muchas molestias. Hace unos días se secó de nuevo el de Roque. Su bomba dejó de echar agua y desde mi casa podía oír sus improperios contra el AVE, el gobierno y la madre que los parió a todos. Me asomé a la ventana y le vi preparar una especie de sonda para comprobar cuanta agua tenía en su fondo. Consistía en una cuerda con un tubo de hierro galvanizado en su extremo. En cierto momento parece que necesitó algo del interior de la casa y dejó aquellos utensilios junto al pozo. Entonces se me ocurrió una inocente broma que gastarle, una pamplina de las mías. Con un rotulador rojo escribí en un papel: “Estamos bien, en el refugio los 33”. Cogí el papel y cinta aislante, me dirigí hacia su pozo sigilosamente y lo até a la punta del tubo. Yo estaba seguro de que antes de meterlo en el pozo se daría cuenta, miraría hacia mi casa –Roque ya me conoce muy bien- y se metería conmigo y con mis bromitas de siempre. Pero no, lo que hizo del tirón fue meter el tubo en el pozo y dejarlo caer lentamente hasta el fondo, sin darse cuenta de que llevaba un mensaje.


Yo me reía desde mi escondite, unos setos en mi parcela. Pensaba que la broma iba a resultar más divertida de lo que imaginé. Pero no fue así. Cuando la cuerda llegó al fondo la mantuvo unos segundos y la subió de nuevo lentamente. No te puedes imaginar la cara que puso al desenvolver aquel papel húmedo. Le vi buscar nerviosamente su teléfono móvil en sus bolsillos y llamó a la policía local. En unos minutos se formó la de San Quintín. A los dos policías locales se les notaba incrédulos al principio, pero Roque resultó tan convincente que llamaron a Protección Civil. Nadie daba crédito a las palabras de Roque, el que la nota coincidiera con la de los mineros enterrados en Chile era más que sospechoso, pero mi vecino se lo tomó tan a pecho que todos pensaban que estaba loco o que algo raro pasaba allí abajo. Optaron por llamar a una empresa de mantenimiento de cloacas, a las tres horas llegó una furgoneta con un gran rollo de cable. Tenía una cámara de vídeo en su extremo. Lo desplegaron y recorrieron completamente el pozo de arriba abajo. En este trasiego llegaron dos unidades móviles de televisión.


La de Canal Sur llegó a conectar en directo y todo. Yo no sabía dónde meterme. En la tele pude ver a Roque con el papel en la mano dando explicaciones, pero su rostro y sus gestos no se parecían en nada a los del presidente de Chile. No me lo pensé mucho y me fui de mi casa sigilosamente. Cuando llegué de nuevo, anocheciendo ya, sólo estaban allí los dos policías, el alcalde y Roque. Les vi despedirse y allí terminó todo. Bueno, todo no, porque el pobre Roque pasó toda la noche junto al pozo… y el día siguiente completito… y los tres días que han pasado desde aquello. Y yo no sé que hacer Alinando. Si se lo explico me mata, estoy seguro, pero si no se lo digo creo que le va a dar algo a este hombre… míralo, acabo de girarme para mirar por mi ventana y allí está, echando su gorra hacia atrás y rascándose la calva mientras mira por el hueco del pozo.

Un abrazo y espero tus consejos.
Tu amigo de la mili, el Trosky.

CLANDESTINAMENTE

Clandestinamente

Te cuelas, trepando hasta mi ventana, como un soplo de aire frío. Vigilas mi sueño. Escuchas orgulloso, que hasta dormida, canto tu nombre.

Has compuesto una nana para acunar mis noches.

Yo ignoro tu presencia sin embargo te intuyo. Al alba despierto pletórica, tranquila,

Como cuando se tienen sueños apacibles.

Mi cabeza se limpia. Se llena de proyectos, de valor, de energía.

Al salir el sol, todo se hace añicos.

Nos cruzamos por la calle, no quieres ver mi mirada, mi sonrisa, el rubor de mis mejillas y el temblor de mi cuerpo. Me siento tan débil.

Al compararme con tigo…..eres diferente: De otra categoría, otra especie u otra época

Donde está el límite que separa nuestra realidad de otras posibles existencias.

Quizás seas sobrenatural...

Te niegas a que enrede mis manos entre tus dedos fríos. No quieres que apoye mi cabeza en tu pecho de mármol.

Tus ojos que no tienen un color humano, no se atreven a enfrentarse con los míos.

Temes dañarme al arrastrarme con tigo.

Creo que te amo más de lo que nunca sería capaz de amar a un simple mortal. Pero tengo que conformarme con que camines de puntillas cada noche por mi mente, silencioso, clandestino.

Nadie conoce nuestro secreto impenetrable.

Una eternidad después:

Anduve al filo de la muerte. Perdí pie. Se derramó mi sangre, que tanto tú anhelabas pero gané otra vida. Plena de energía, sumergida en ti, me hallé a mi misma en un ser libre, fuerte, sin relojes, sin moldes, sin esquemas. Dejando atrás la pesada carga de mi cuerpo, mis creencias y mis responsabilidades. Compartiendo con tigo, con ella, con todos los que nos acompañan el vino de otra existencia sin ataduras y el pan blanco que sacia todos mis deseos.

Nadie sabe que somos, que estamos, que vivimos. Si alguien nos ve en el rincón más escondido de sus sueños, Enseguida despierta y mira hacia otra parte.

Así continuamos nuestro viaje, clandestinamente…

martes, 5 de octubre de 2010

Buscador de Clandestinos....

Poeta clandestino...
sal de las sombras
y grita con pulmones
de acero,
de garganta,
de cosechas,
de grifas,
de llantos,
de terrenos secados...
grita y llora a la luz
del sol o de las sombras.
Saca tu rabia y dejate matar,
muere entre surcos de piel,
de ojos, de conchas,
de amores clandestinos.
Pegate al cuerpo, a la piel,
a tus neuronas, a las mias,
al juego de la luz que alumbra
un nueva tranvía..
y siente la explosión que hay
en dar la vida ....
o en vivirla.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Clandestino de mí mismo

"E l problema básico de la humanidad es que la mente humana es incapaz de discernir la verdad de la falsedad."
"El Ojo del Yo", David R. Hawkins


Hubo un tiempo en el que viví en un lujoso palacio, rodeado por jardines espectaculares y donde nada podía faltarme. Enormes tapices, elaborados por manos expertas y mostrando los más bellos motivos, cubrían las altas paredes de cada una de sus estancias. La luz del sol entraba cada mañana desplegándose en un sinfín de colores gracias a las magníficas vidrieras que decoraban los ventanales, grandes y majestuosos.
No muy lejos, se divisaban otras construcciones; unas también grandiosas, otras más sencillas, pero todas igual de bellas y elegantes.
Todas mis necesidades estaban cubiertas y apenas existía nada que pudiese preocuparme.
Hasta que un buen día, paseando por entre los árboles, vi algo que lo cambió todo; observé como un vecino próximo levantaba un muro de piedra frente a su casa. Me hizo reflexionar sobre los motivos que tendría para hacer algo así. Supuse que intentaba proteger su propiedad de alguna amenaza externa; ¿qué otra cosa podía ser? Era lógico, algo tan hermoso sería deseado por muchos otros. Y entonces.... sentí miedo.
A la mañana siguiente me puse inmediatamente a la tarea. Mi muralla sería más alta y consistente. Conforme ésta crecía, pude comprobar como el resto de vecinos de los alrededores también se habían dado cuenta de lo expuesto que se encontraban, y pronto todos comenzaron a construir un muro rodeando sus propiedades, rivalizando cada uno de ellos en altura y grosor.
Pero una vez finalizado, la cosa no quedó ahí; las amenazas podían surgir de cualquier parte y en cualquier momento, resultaba imposible poder imaginar qué nuevas armas y estrategias idearían los posibles enemigos, así que todos  nos vimos en la necesidad de andar patrullando constantemente sobre nuestras murallas, al mismo tiempo que las íbamos reforzando por cada punto que creíamos vulnerable. Una labor permanente que requería toda nuestra atención; nos jugábamos demasiado.
De ese modo, el muro se convirtió en mi lugar de residencia habitual. Era tosco y feo, no disponía de muchas comodidades, lo justo para poder subsistir sin demasiadas distracciones, pero era necesario hacerlo si pretendía mantener mi vivienda segura; me resigné y no tardé en acostumbrarme a vivir de aquella manera. La seguridad debía ser lo primero.
Y pasaron los años. Con el tiempo, el obligado abandono de la casa se hizo patente; sin los cuidados debidos, la maleza fue brotando a través de cada rendija, hasta conquistar la totalidad del edificio, cubriendo paredes y tejados por completo. Lo que antaño fueron soberbios jardines, pasaron a convertirse en selvas impenetrables. Sin apenas advertirlo, mi antiguo palacio se transformó en un lugar inhóspito e impracticable.
Debía estar entrando ya la primavera cuando ocurrió lo que transformó de nuevo mi vida por completo. Con la tez endurecida y arrugada por el paso del tiempo, peinando canas y ayudándome al andar con un vetusto bastón, un hermoso día soleado, mientras caminaba vigilante como de costumbre, un extraño sonido a mis espaldas captó mi atención, obligándome a volverme y a mirar hacia el interior; se trataba del canto de un ruiseñor, que posado sobre una rama me miraba desafiante. Entonces, mi perdida mirada se clavó sobre una rosa abierta que había conseguido escapar de la urdimbre de zarzas en la que se había convertido uno de los jardines. Aquel apacible sonido junto con la visión solemne de ese rojo chillón olvidado por mis retinas, trajo a mi mente recuerdos de un pasado muy lejano en el que una vez fui feliz.
Fueron de esas cosas que apenas necesitan pensarse. No sabría explicarlo mejor; el caso es que algo en mi interior me empujó a actuar como lo hice. Con las escasas fuerzas que aún me quedaban, pero con un entusiasmo desbordado y la seguridad de estar haciendo lo correcto, comencé a derribar esa muralla que con tanto mimo y esfuerzo había levantado y cuidado durante años y años.
No resultó una labor sencilla, pero con paciencia y tesón logré terminar con ella en menos tiempo del que pensé en un principio que me llevaría hacerlo. Seguidamente me puse a la tarea, no menos laboriosa, de limpiar de rastrojos y malas hierbas todos los alrededores de mi antiguo hogar. Conforme iban quedando al descubierto las paredes, pude comprobar con alegría, que se mantenían tan sólidas como las recordaba de mi infancia. Ese descubrimiento me animó a continuar con la limpieza.
Pero la mayor sorpresa me la llevé, al darme cuenta de que mis vecinos habían seguido mi ejemplo; también ellos derribaron sus muros y comenzaron a rehabilitar sus antiguas viviendas.
En poco tiempo, volvimos todos a vivir al igual que en un tiempo muy remoto lo hicimos: alegres y tranquilos.
Hoy, en el ocaso de mis días, me siento feliz al poder decir que dejaré este mundo en paz y con la conciencia tranquila, libre de temores y con el orgullo de haber aprendido a dejar de ser clandestino de mí mismo.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Para que os alegreis el día

"Caracolitos" para la princesa gitana (Bebe y El tio calambres).


jueves, 23 de septiembre de 2010

Escuela de Letras Libres. Información comienzo curso 2010-2011

Querid@s compis: Ya tenemos información sobre el curso entrante de la Escuela de Letras Libres. Este dará comienzo el próximo dia 27 de Octubre, miércoles como siempre, de 19.00 a 21.00 h. La matrícula costará doce euros y se podrá pagar a partir del mismo día de comienzo. No será necesario ir previamente a las oficinas para gestionar la inclusión en el curso, con asistir a la clase será suficiente. Allí mismo se realizará la lista de alumnos y se abonará la matrícula.
Animaros, quizás algún día consigamos ser algun@ de nosotr@s quien asista como invitad@ a una entrevista de la inefable Agnes, crítica literaria donde las haya, locuaz e incombustible dama de las letras. Y aquí os dejo una de las entrevistas literarias más cultas que he oído nunca.



Antoñín