¿Así?
Pues corre ve y dile que ya no me caso.
Por estas.
O pensándolo bien no te vayas corriendo.
Andandito.
¿Qué pasa?
Si me miras así se me apaga la luna.
No llores.
Prepara un hatillo que voy por el mulo...
y corre.
Sé que algún día me encontrarás desnudo
Tiritando pellejos y pómulos fríos
Sé que algún día será el brillo de mis ojos
El que a voces te diga mi nombre
Sé que los puentes no abrigan
Que la sal de los ojos no alimenta
Y que es rancio el sabor del olvido
Y también que algún día me encontrarás desnudo
Abrazando mis rodillas con brazos delgados
Tiritando pellejos y pómulos fríos
Con ojos hundidos en mares de brea
Allá donde van a morirse las moscas

Clandestinamente
Te cuelas, trepando hasta mi ventana, como un soplo de aire frío. Vigilas mi sueño. Escuchas orgulloso, que hasta dormida, canto tu nombre.
Has compuesto una nana para acunar mis noches.
Yo ignoro tu presencia sin embargo te intuyo. Al alba despierto pletórica, tranquila,
Como cuando se tienen sueños apacibles.
Mi cabeza se limpia. Se llena de proyectos, de valor, de energía.
Al salir el sol, todo se hace añicos.
Nos cruzamos por la calle, no quieres ver mi mirada, mi sonrisa, el rubor de mis mejillas y el temblor de mi cuerpo. Me siento tan débil.
Al compararme con tigo…..eres diferente: De otra categoría, otra especie u otra época
Donde está el límite que separa nuestra realidad de otras posibles existencias.
Quizás seas sobrenatural...
Te niegas a que enrede mis manos entre tus dedos fríos. No quieres que apoye mi cabeza en tu pecho de mármol.
Tus ojos que no tienen un color humano, no se atreven a enfrentarse con los míos.
Temes dañarme al arrastrarme con tigo.
Creo que te amo más de lo que nunca sería capaz de amar a un simple mortal. Pero tengo que conformarme con que camines de puntillas cada noche por mi mente, silencioso, clandestino.
Nadie conoce nuestro secreto impenetrable.
Una eternidad después:
Anduve al filo de la muerte. Perdí pie. Se derramó mi sangre, que tanto tú anhelabas pero gané otra vida. Plena de energía, sumergida en ti, me hallé a mi misma en un ser libre, fuerte, sin relojes, sin moldes, sin esquemas. Dejando atrás la pesada carga de mi cuerpo, mis creencias y mis responsabilidades. Compartiendo con tigo, con ella, con todos los que nos acompañan el vino de otra existencia sin ataduras y el pan blanco que sacia todos mis deseos.
Nadie sabe que somos, que estamos, que vivimos. Si alguien nos ve en el rincón más escondido de sus sueños, Enseguida despierta y mira hacia otra parte.
Así continuamos nuestro viaje, clandestinamente…