domingo, 15 de enero de 2012

"Quédate un poco más, amor..." le pidió a la eternidad.

viernes, 13 de enero de 2012

El poder del Libro

Las minas del rey Salomón, de H. Rider Haggard; así se llamaba. Ese fue el primer libro enteramente de mi propiedad, nunca lo olvidaré. Tendría yo unos nueve o diez años cuando me lo regaló mi padre. ¡Mi primer libro! Hasta aquel momento todo habían sido tebeos y algún que otro comic, todos ellos compartidos con mis hermanos y hermanas, pero un libro... todo lleno de letras, sin una sola ilustración... todo un tesoro para mí. Tres veces seguidas acabé leyéndolo. Y aún lo conservo; algo desgastado y descolorido por el paso del tiempo, pero con todo su contenido y valor emocional intactos. Es la magia que poseen los libros.
Es una simple historia de aventuras, más o menos entretenida, pero eso es lo de menos, podía haber sido otro cualquiera y lo hubiera devorado igual. Por entonces me pareció la más grandiosa historia jamás contada. La primera vez en mi vida que leía tantas letras seguidas en tan corto espacio de tiempo... ¡Tres veces seguidas! No me lo podía creer, ese pequeño objeto de cubiertas amarillas había conseguido lo que ningún otro juguete había hecho jamás. Estaba emocionado con mi tesoro literario... y quería más.
Han pasado muchos años de aquello, y nunca le estaré lo suficientemente agradecido a mi padre. Aquel regalo, más todos los tebeos y comics de mi infancia, seguramente serán los más valiosos presentes que haya recibido en mi vida. La estimulación a la lectura es de las cosas más importantes que unos padres podrán hacer por sus hijos nunca; algo de lo que jamás podrán arrepentirse.
Después de Las minas del rey Salomón han pasado por mi vida muchas otras historias y aventuras de todo tipo. Leyendo he llorado, he reído, me he asustado, me he entretenido, he viajado... pero sobre todo, he aprendido. He aprendido que la vida es mucho más que las cuatro paredes que me rodean, que existen otras ideas, otras gentes, otros horizontes, otras costumbres, todas igual de válidas e importantes. Con un libro entre las manos he crecido como persona, como ser humano individual dentro de un conjunto social e indivisible; he aprendido a respetar, a valorar, a no juzgar, a comprender... he aprendido a Vivir.
El libro es una de las herramientas más eficaces que posee la humanidad del presente para aprender a discernir por sí misma. Ante la sumisión absoluta a un sistema  manipulador por parte de la gran mayoría de medios de comunicación de masas, donde sólo prima el poder del dinero por encima de la Verdad, el libro se ha convertido en una vía de escape insustituible: manejable, intercambiable, sin límite de contenido, asequible y con multitud de formatos y estilos aptos para cualquier persona que se interese por algún tema determinado.
Regalen libros, cómprenlos, préstenlos, descárguenlos de la Red; lean por favor, inciten a la lectura a las personas cercanas. Un libro no es sólo un compendio de conocimientos o de historias entretenidas, un libro es mucho más, es cultura, es educación, es crecimiento, es socialización, humanización, es una de las más eficientes maneras de salir de la mediocridad a que nos condena el sistema capitalista dominante. Un libro es LIBERTAD.

miércoles, 11 de enero de 2012

Tarea para el miércoles 18

Hola blogueros:
La tarea que nos asignan para entregar la próxima semana es la siguiente:

Hacer un texto en cinco líneas (especie de telegrama o microrrelato) donde exprese la cosa más importante que desearías decirle a alguien o a todos.

Ala, a darle a la cabecita. Que disfrutéis!!!

Trabajo de Navidad

 Aquella mañana, dios se levantó malhumorado y me pidió de desayunar un par de huevos fritos con bacon. Con la destreza del mejor chef de cocina, me dispuse a satisfacer sus deseos, pero por lo visto sus deseos no quedaron en absoluto satisfechos. La vena de su cuello se empezó a hinchar de una manera sobrenatural, y sus ojos giraban como los de Marujita Díaz. De un golpe fuerte y seco hizo volar el dichoso plato de huevos con bacon. Atónita observé la trayectoria perfecta que describía aquel “platillo volante”. Y pensé: joder, que te gustaría conseguir este vuelo para tus cacharritos! En estos pensamientos estaba concentrada cuando me sobresaltó el portazo que dios pegó al salir del paraíso.




El paraíso que habíamos creado para los dos se convirtió en pocos meses en un verdadero infierno, y el dios a quien yo había idolatrado cayó de su pedestal la primera vez que me gritó delante de mis amigas. Era tanta la fuerza que ese dios ejercía sobre mi persona, que recogí los pedazos que quedaron tras la caída de su pedestal y con mimo extremo y cariño absoluto lo recompuse. Cualquier fisura quedó enmendada, y volví a subir de nuevo a mi dios en su pedestal, pero esta vez le puse una peana aún más alta. Lo idolatraba, sus deseos eran órdenes para mí, cualquier sacrificio era lógico, pues todos los dioses exigen sacrificios. A mi dios le imploré perdón por mis continuas meteduras de pata, que tan nervioso le ponía. A mi dios le entregué mi cuerpo y mi alma. Mí dios era mi vida, sin mi dios mi vida no tenía ningún sentido. Mi familia y amigos se alarmaban al ver el cambio tan sustancial que este dios había ejercido en mí. La estupenda mujer segura de sí misma, triunfante en el trabajo, seductora y capaz de conquistar a cualquier hombre que quisiera, no era más que una marioneta que solo se movía al son de las manos de su dios. Descubrir la verdadera naturaleza de mi dios, me costó meses, años…, me costó lágrimas, engaños y desengaños. Lo que todo el mundo vio desde el primer momento a mí me duró el tiempo que dura el enamoramiento, es decir esa locura transitoria que hace que la persona más cuerda, más sensata y más inteligente haga las mayores gilipolladas en nombre de su amo( r). Descubrí entonces que mi dios era ese niñato, maleducado, histérico, caprichoso, mimado, vanidoso, egoísta y cruel que además no daba un palo al agua. Su única ocupación y preocupación era la construcción de maquetas de aeronaves, la última un helicóptero carísimo que yo misma le compré por su trigésimo segundo cumpleaños. Este helicóptero era la joya de la corona, su preferido, al que había dedicado sus mimos y su tiempo en los tres últimos meses. Se pasaba las horas muertas en su habitación con sus “cacharritos”, mi sola presencia le ponía nervioso, así que opté por no adentrarme en su terreno privado.



Eran las once de la noche cuando llegué a casa. Reventada sería un adjetivo muy suave para calificar mi estado físico al llegar todos los días del trabajo. Desde hacía casi un año me tragaba todas las horas extras que podía, con la idea de poder pagar la elevada hipoteca que, idiota de mí, había echado sobre mis espaldas. Como todos sabemos, dios vive en el cielo, y aquí en la tierra lo más cerquita del cielo que mi dios encontró, fue un ático precioso, con una luminosidad espectacular, y unas vistas increíbles, pero más espectacular e increíble fue su precio. Y ahí estaba, la esclava del señor pagando mes a mes el jodido ático.

Arrojé el bolso sobre el sofá, y me fui descalzando por el pasillo, hasta llegar a la cocina. Lo llamé varias veces sin obtener contestación, cosa habitual en él, porque era un verdadero autista cuando estaba en su bunker rodeado de las innumerables piezas necesarias para realizar sus obras maestras. Abrí la puerta con extrema cautela, con la intención de no alterar su alta concentración y meticuloso trabajo. Eché un vistazo rápido a la habitación, pero por suerte el helicóptero ya no estaba allí.



Ana Rivera – Diciembre 2012

Huevos con beicon.


      Aquella mañana, Dios se levantó malhumorado y me pidió de desayunar un par de huevos fritos con beicon. No me sorprendió, cuando se enfada engulle calorías a mansalva en perjuicio de su incipiente colesterol, pero había algo en su porte que me resultaba extraño. Desde hacía unas semanas había notado cierta sátira en sus palabras, y más de una vez tuve que persignarme después de que soltara algunas salidas de tono. Reconozco, Ave María purísima, que a veces me volvía para que no me viera reír, y era entonces cuando aprovechaba para darme un cachete en el culo y sacarle la lengua a mi cara de espanto. Cuando le pedía que se arrepintiera de sus pecados, me culpaba por pasearme escasa de ropa, pero es que en esos días de Noviembre en casa no se podía parar de calor. Los domingos se  encerraba en el baño, durante horas, y desde la cocina  podía oír sus risas y difamias extravagantes  que yo atribuía a su mortificación por el estado lamentable de la fe en el mundo. Luego salía del baño feliz, sin rastro de furia, con un intenso olor a azufre y con unas enormes ganas de copular (Ave María purísima).

        Aquella mañana, digo, en la que se levantó extrañamente malhumorado, todavía con el brillo grasiento del beicon en la barba, me confesó que él no era mi Dios, pero que por mí cambiaría su tridente por mis tenedores de picnic.
        Esa tarde mi esposo volvió a casa después de un mes de cónclave en la tierra. Llegó abatido, desalentado y pesimista, y a mí además me pareció molestamente rutinario.  Y es que para mí, ya se habían transformado en inolvidables los recuerdos que parieron aquellos días diabólicos.

       Después de pensármelo largamente durante dos minutos,  dejé a Dios comiendo el puchero y salí corriendo hacia el helipuerto. Por el camino recé porque el helicóptero destino al infierno aún no hubiese despegado, porque alguien me esperara, porque pudiera dilatar infinitamente mi nueva dicha. Y mis rezos fueron oídos... sin acordarme de que Dios era mi marido. En ese instante una luz cegadora apareció entre las nubes y un relámpago de fuerza descomunal cayó sobre la pista de aterrizaje, pero por suerte, el helicóptero ya no estaba allí.  

domingo, 8 de enero de 2012

Taller de audición y cultura musical



Está programado un interesante taller de audición y cultura musical que se desarrollará en la Casa de la Cultura (Teatro Moderno) de Chiclana a partir del próximo día 19 de enero. Será impartido por Rafael Cepero, con amplia experiencia en enseñanza y dirección musical. El horario será los jueves de 19 a 20:30 h. El precio de matrícula es de tan sólo 10€ al inscribirse. Lugar de inscripción: Casa de Cultura Teatro Moderno. Número máximo, por el aforo de aula, 40. Si no se alcanzara un mínimo de 15, el taller se suspendería. No se piden conocimientos previos de cultura musical.

Aquella mañana

Aquella mañana Dios se levantó malhumorado y me pidió para desayunar un par de huevos fritos con bacony una cocacola de dos litros que bebió  con ansia olvidando la gastritis crónica que padece desde niño, así como la úlcera de duodeno que de vez en cuando  le hace sufrir.   El es así.

Dios es mi hijo. Pero debo aclarar que yo no soy  la virgen maría. Cuando hablo de Dios, me refiero a Jesuli, mi hijo unigénito, que si bien, no me ha salido mala persona. está un poco tocado del ala. Nació con un retraso mental moderadamente grave. El  paso del tiempo y otras circunstancias que no merece la pena mencionar aquí, le han ido empeorando.

La gente malintencionada comenta que el muchacho ha heredado el problema de su madre, osea, de una servidora, pero creo que no es así. Si yo estuviera en su misma situación no me daría cuenta de los disparates que es capaz de pensar y hacer.

Vivimos los dos solos. El padre nos abandonó hace muchos años. No se fue con otra ni nada por el estilo. Nos dejó definitivamente, murió. Descanse en paz. Nosotros descansamos más en paz todavía desde que no tenemos que soportarlo.Ese no era Dios pero era un cabrón de campeonato.

Aquella mañana, mientras fregaba los platos y recogía los restos del suculento desayuno, reflexionaba acerca de las cosas anormales que hace Jesuli. Ahí van algunas de ellas:

 Frecuentemente se siente dios, como ya he dicho anteriormente.

Lleva de noche gafas oscuras porque la luz de la luna le irrita los ojos.

No coge el paraguas cuando llueve porque , al mojarse, siente que le crece el alma.

 Tiene frio en las noches de verano por lo que cierra la ventana del dormitorio y se cubre con el edredón.

A veces duerme de día para estar entrenado por si le sale un trabajo en el que tenga que hacer turno  de noche. No entiendo bien ese empeño porque nunca ha pegado un palo  al agua.

Con frecuencia come al revés. empieza por el postre y termina con el primer plato.

 Con este tipo de conducta, se puede pensar que no le hace daño a nadie. Pero algunas veces las locuras son más graves.

Hace algunos días  soñó que era una gran paloma blanca y volaba por el cielo.

Debió causarle mucha satisfacción porque se le metió en  la cabeza la absurda y peligrosa idea de pilotar un aparato de esos que vuelan.

 

Un amigo suyo, que tampoco debe andar muy sobrado de luces, le comentó que había visto  úno abandonado en un helipuerto cercano a la ciudad.

 A media noche, los dos se dirigieron al lugar  para intentar hacerlo volar. La tarea hubiese resultado muy difícil de realizar , pero , de todas formas, por suerte, el helicóptero ya no estaba allí.

 

jueves, 5 de enero de 2012

Montadito: Como Dios

Aquella mañana Dios se levantó malhumorado y me pidió de desayunar un par de huevos fritos con bacón. Me sorprendió porque, por lo general, El presumía de vegetariano pero estaba claro que con el nuevo año pretendía introducir algunos cambios en su conducta.
Me ví obligado a salir a la plaza a comprar huevos, pues las aves del paraíso hacía tiempo que no se mostraban muy ponedoras, debido a la lógica pereza que produce la vida acomodaticia. Al pasar por la Alameda, ví el letrero de "Se traspasa" en un antiguo bar. No me extrañó pues la crisis se llevaba por delante todos los negocios, pero me deleité pensando que haría yo si arrendara ese local, para que tuviera éxito.
Discurrí nuevas fórmulas de mezclar bebidas, ambientes, decorados...hasta que la realidad me vino como idea brillante a la mente, !el desayuno de Dios!, ese podría ser un magnífico reclamo publicitario. Así que me quedé con el teléfono y en un par de días había contratado el antiguo bar por 5 años y me vi convertido en hostelero de la noche a la mañana. Unas manitas de pintura, unos fregados intensos a los aseos más bien cutres, unos contratos con los típicos suministradores de bebidas y refrescos y.....ya solo me faltaba el producto estrella. Preparé unas minichapatas que calentitas daban un buen resultado, les introduje como aditamento una fina loncha de carne (tampoco era cuestión de llenar la panza con un bocado y había que minimizar costes), le añadí el famoso bacon que me había sugerido la idea y lo bauticé con el pomposo nombre de "Montadito: Como Dios".
Solo me faltaba la campaña publicitaria que lo lanzase al mercado y para eso nada mejor que un helicóptero dando pasadas por la concurrida playa cercana, ondeando una pancarta con el nombre del producto y la dirección del bar. Me dirigí al heliopuerto más cercano con ánimo de contratarlo, pero, afortunadamente para mis ahorros,el helicóptero ya no estaba allí".

UN SUEÑO.......



Aquella mañana Dios se levantó malhumorado y me pidió de desayunar un par de huevos fritos con bacon… y eso hizo que de repente todos los planes que tenía para este día se fueran al traste pues solo quedaba el mugriento y escaso aceite del refrito de la noche anterior y pese a saberlo su malhumor no permitía que le sirviese otra cosa que no fuesen esos huevos fritos con bacon.
Ese día había decidido dejarme guiar por mis deseos y por el tan cacareado pero no menos hermoso pasaje de "El Principito":
"¿Y de qué te sirve poseer las estrellas?
- Me sirve para ser rico.
- ¿Y de que te sirve ser rico?.
- Me sirve para comprar más estrellas.
         Tenía  decidido regalarme esa hermosa mañana a mi mismo sin que nada perturbara mis deseos, así que decidí dejarme acariciar por el sol otoñal que se hacía visible sin que nube alguna pudiese interponerse entre él y yo como si de una pareja de amantes se tratase. Era justamente en el momento que había dejado mi mente vagar tranquilamente divisando esa hermosa mariposa blanca que se había posado en la rama superior del pequeño limonero y que tal vez le susurrara la envidia que sentía de la vida que este tenía por delante y a la vez mostrándole la libertad que poseía de pasear de un lugar a otro y además contar con la admiración de este que escribe.
         Decidí fijar mi atención en aquellos detalles que en días, semanas o meses anteriores pasaron desapercibidos, así que me gustó ver el bambolear de mis pilistras aburridas de tanta quietud, el brillo de mi cactus y la belleza de esa hermosa planta que sigo nombrándola por el nombre de la persona que me la regaló debido a que aún no me detuve a buscar su nombre, tal vez en latín en Internet, o cómo  las hojas amarillas del kumquat van cayendo al suelo para renovarse tiempo después o el gorrión revoloteando a mi alrededor con el miedo lógico a ser cazado.
         Cuánto me habría gustado que su desayuno hubiese sido a base de zumos, frutas y cereales y que ese día no se hubiese tenido que sacrificar a ningún animal con el único fin de satisfacer "sus necesidades".
         He de darme prisa en servirle sus huevos fritos con bacon, pues había decidido dar un paseo con su flamante helicótero por el mundo con el fin de divisar si todo está en orden….   Al igual de repente decidió desayunar fuera,  pues el helicóptero no estaba allí………. 

miércoles, 4 de enero de 2012

Cinco añitos


Bueno, pues hace unos días tuvimos esa aparición tan especial del señor Blog que nos contó en mil palabras su biografía a lo largo de mil entradas. Y hoy, miércoles como no podía ser de otra manera, hace cinco añitos nada más y nada menos de aquel "probando, probando, un, dos, probando..." la primera entrada con la que nació nuestro retoño virtual. Estrenamos este 2012 con aniversario, así que muchísimas felicidades para el señor Blog y esperemos que aparezca de nuevo por aquí.

Os recuerdo que para conmemorar estas efemérides, se propuso el juego de escribir un relato o poema de exactamente mil palabras. Pedro es el único que se ha lanzado, así que esperemos que se anime más gente. De las demás actividades propuestas ya iremos hablando ¡a ver si nos animamos!

Más cositas. Os recuerdo también la tarea navideña que algunos la habéis hecho ya o estáis en ello. Se trataba de escribir un relato con el siguiente principio: "Aquella mañana Dios se levantó malhumorado y me pidió de desayunar un par de huevos fritos con bacón…" y el siguiente final "...pero por suerte el helicóptero ya no estaba allí". Extensión totalmente libre (tampoco pasarse que tiene que dar tiempo a leerlas todas en la clase del miércoles 11, no vayáis a escribir un novelón jijiji).

Queda pendiente el diario de nuestras aventuras con los aborígenes de Oceanía, que seré yo el encargado de colgarlo en cuantito que acabe esta vorágine navideña. Espero que los reyes se porten bien con todos ustedes y un brindis desde aquí por el cumple del señor Blog. ¡Chin, chin!