En nuestra última reunión del Colectivo de Letras Libres hablamos de este blog. David hizo un alegato en su defensa, mostrando su tristeza al verlo tan decaído. Gitana se ofreció para hacer una recopilación de sus entradas y me consta que lo está haciendo con la efectividad que le caracteríza. Video killed the radio stars, y Facebook mata otras formas de difusión, qué le vamos a hacer, es la era de la tecnología. Ya vendrán otras a matar a facebook. El caso es que he pensado en colgar una entrada a la antigua usanza, a ver qué os parece.
Besitos
Alinando
Mamá siempre le decía que con ese
oficio no llegaría a ningún sitio. Él la contradecía de boca para afuera,
pero sabía que tenía razón. De hecho, siempre llevaba unas pequeñas tijeras en
el bolsillo de atrás del pantalón.
Cada tarde montaba su
parafernalia en la plaza mayor. Los niños le rodeaban expectantes y algunos
mayores sonreían con media mejilla mientras movían la cabeza de un lado a otro
negando no sé qué. A los cinco minutos ya lo tenía todo dispuesto: su traje
rojo con grandes botones dorados, su aro rodeado de llamas, su látigo brillante…
Lo último que hacía era llenar los globos con gas. Uno a uno los iba atando a
una gran tambora con rombos verdes tumbada en el suelo. Pero siempre le sucedía
lo mismo: un nudo azul de tristeza le pellizcaba la barriga por dentro. Era
algo superior a él. Y siempre terminaba el espectáculo con el mismo gesto:
sacaba lentamente sus pequeñas tijeras y liberaba uno a uno los globos. Los iba
despidiendo con la mano abierta y alguna que otra lágrima bajaba por su mejilla,
esquivando su largo bigote atusado. Siempre recordaba a mamá en ese momento. Ella
tenía razón, era demasiado sensible para ser un buen domador de globos.






