lunes, 8 de septiembre de 2008

EL AZAR

Me ocurrió anteanoche, en ese espacio del tiempo en el que se confunden los últimos pensamientos y recuerdos con los primeros sueños que comienzan a inundar tu consciencia, o sea, por decirlo llanamente, cuando empezaba a “adormilarme”. De repente algo como un relámpago invadió mis circuitos neuronales haciéndome incorporar con sobresalto. Una imagen había tomado conciencia clara y precisa en mi mente, se trataba de la imagen que durante días, ya semanas, había estado buscando para con ella iluminar mi ensayo sobre los comportamientos humanos ante el azar.

Me apresuré a levantarme y me dirigí al ordenador para ver la forma de dar materialidad a la escurridiza imagen, y es aquí donde empezaron a sucederme cosas extraordinarias. El ordenador estaba encendido como siempre. Yo nunca he entrado en chat alguno, pues no comparto esa afición que me parece vacía y llena de falsedades, pero en mi pantalla estaba abierto un diálogo de chat, en el que una desconocida “Fortuna” me preguntaba si estaba presente. Comprobé la hora en que me había enviado su texto y tan solo hacía dos minutos, es decir podía coincidir con la aparición en mi mente de la imagen, y encima ese nombrecito que auguraba y escondía un reto a mi inteligencia.

No pude resistir la tentación y tecleé un conciso “OK” como respuesta. Inmediatamente me apareció en la pantalla una pregunta, “¿no crees que el azar nos ha llevado a conocernos esta noche?”. Era lo que me temía, algún conocido intentaba bromear conmigo, despreciando el motivo de mi ensayo al que tanto tiempo y esfuerzo había dedicado………

(continuará)

José maría

4 comentarios:

Pedro dijo...

Para abrir boca no está mal el comienzo, espero que no defraude el final; aunque conociéndote seguro que no será así.
También espero que no tardes.
Un saludo.

Escuela de Letras Libres dijo...

Parece que siguen aflorando las historias de misterio, de lo nocturno. Jose María añade ahora el tema del azar, la casualidad opuesta al destino, el cómo se cruzan los caminos de la gente, las fuerzas ocultas… tema con el que por cierto estoy muy sensible últimamente. Sobre todo después de un libro que acabo de terminar de leer hace un par de días: La Ciudad de Cristal, de Auster (recordaréis su primera frase de un ejercicio que hicimos: “Todo empezó con un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en mitad de la noche…”) en el que se habla de, o más bien se insinúan, estos temas. Tu relato me ha recordado el principio de esa novela, que tengo muy cercana.

De hecho estaba leyendo unas líneas de la novela que se me habían venido a la cabeza, y de pronto pongo el blog, con el libro todavía en el escritorio y me encuentro con tu relato. ¿Habrá sido el azar u otra cosa lo que ha provocado el cruce de líneas? En todo caso, Jose María, continúa por favor que la cosa promete… y mucho.

David

Escuela de Letras Libres dijo...

sigue, sigue, sigue... Fita

Raquelilla dijo...

El cábala me ha confirmado que el messenger lo dejó ayer encendido para poder contactar contigo un ratín, yo le dije que te diera recuerdos de mi parte, pero seguro que el azar impediría que se acordara, es igual, la próxima vez que se conecte y te visite se lo dices tú.