martes, 13 de enero de 2009

La tarea (...del cuadernillo)

Tarea ( Un poco tarde, lo sé...)

Como sabéis, ya hemos comenzado a debatir acerca del contenido del cuadernillo de este año. La idea básica la conocéis todos: El título AGUARRAS será el hilo conductor de cada una de nuestras aportaciones. No vamos a entrar aquí en el sentido del citado título, eso queda para el debate en clase, pero el pasado miércoles quedó patente que dicho título sería insuficiente para cualquier lector que se acercara al librillo, así que decidimos crear entre todos un subtítulo aclaratorio. Tuvimos una leve pero amena tormenta de ideas con la que la nave de Letraslibres dio un giro inesperado de 360 º (nos quedamos mirando hacia el mismo sitio). El maestro Miguel Angel tuvo la feliz ocurrencia de dejar la decisión para más tarde con la condición de que aportáramos frases pensadas en casa, por lo tanto esa es la tarea de hoy:

Debemos llevar a clase frases o sentencias que acompañen a la palabra AGUARRÁS y que aclaren un poco la idea del cuadernillo.
P.D. En la clase del otro día nos habló Miguel Angel de un libro de Angel Vázquez, "La vida Perra de Juanita Narboni". Mirando por aquí he descubierto que hace poco se llevó al cine. Os pongo aquí el trailer de la misma.
Antoñín


lunes, 12 de enero de 2009

Memorias de un guerrero

Como llevo mucho tiempo sin dejar nada por aquí, me tomo la libertad de publicar un pequeño pasaje del libro que estoy escribiendo y que jamás concluiré. Al ser unas memorias, tiene que ver con lo que estamos tratando últimamente en el taller.
Espero lo disfruten.

"Aletargado en ese estado de semiinconsciencia permanecí durante interminables horas, hasta que el frío me caló en los huesos obligándome a reaccionar. Lentamente, y cobijado aún por las horas desprovistas de sombra que la noche nos otorga, fui arrastrándome como una culebra asustada hacia parajes más cerrados y cubiertos de profunda vegetación. Me incorporé con toda la precaución que un cuerpo tembloroso y dolorido puede proporcionar, avistando los cuatro puntos cardinales en busca de movimientos sospechosos y con el corazón palpitante por la incertidumbre de los acontecimientos que estaban por venir.


El ser humano es un animal curioso; nos quejamos continuamente por las prohibiciones y el hostigamiento a que nos someten sin piedad nuestros líderes, compartimos con gran pesar nuestros escasos bienes con los dioses que nos protegen, proclamamos nuestras ansias de libertad a los cuatro vientos, pero cuando ésta nos abre sus puertas, nos sentimos solos y abandonados, perdidos en una inmensidad incomprensible, desamparados y con la mente desbordada de temores y sospechas inexplicables. Hasta hacía muy poco tiempo, yo era un soldado fuerte y valeroso, temido por todos, ni aun rodeado por los más bravos contendientes me temblaban las piernas ni se me afligía el ánimo, me sentía poderoso y dueño de mis actos y de mi conciencia... Y sin embargo, en ese momento de orfandad, sin ningún bruñido hierro amenazando mi cuello y libre del látigo que en tantas ocasiones había horadado mi espalda, me sentía la persona más desdichada y necesitada que poblaba esta tierra inmisericorde.

En aquel momento comprendí otra gran verdad: en el fondo, todos los seres necesitamos un orden establecido, algo o alguien que guíe nuestros pasos por caminos ya empedrados, aunque no sea el mejor ni el más seguro de los caminos.

No sólo me conmovía por la pérdida de mi hogar y de mis compañeros y conciudadanos, también, y para mí era lo peor de todo en aquellos momentos, me sentía olvidado por las divinidades que otrora velaran por mi seguridad. ¿Cómo en semejante situación de precariedad podía ofrecerles los sacrificios y ofrendas que requerían de mí para que continuasen protegiéndome? Mi desgracia había alcanzado límites extremos, no se podía caer más bajo, a una muerte lenta y agónica le seguiría un eterno vagar por el cavernoso Abismo, donde los más crueles demonios de las profundidades atormentarían mi alma hasta el final de todos los tiempos, ya que nadie sepultaría mi ajado cuerpo rodeado de enseres y alimentos para el viaje infinito, como mandaban las leyes, y mi carne terminaría sirviendo para engordar a sucias alimañas carroñeras.

Con la cabeza confundida por semejantes reflexiones, corrí cuanto pude ciego de espanto y de dolor, alejándome más y más de todo lo conocido y adentrándome con torpe impaciencia en la oscuridad de lo desconocido. Corrí sin parar hasta que la luz ambarina del astro soberano empezó a filtrarse con timidez por los cañaverales que me amparaban. La temporada de lluvias parecía haber remitido para siempre; era evidente que los dioses daban paso a una nueva edad, donde los registros de la que fue mi nación habían quedado archivados para las memorias venideras. Estaba por comprobar si también mi huella sería un apunte del pasado o aún se me permitiría perforar nuevos trazos en el barro en el que se inscribiese esta nueva época que ahora empezaba a asomar."

viernes, 9 de enero de 2009

La revelaciones de Alinando Delicado




LAS REVELACIONES DE ALINANDO DELICADO

En brazos de su madre, junto a una columna de hierro forjado de la estación de ferrocarril, recibió Alinando Delicado a su padre, militar destinado en la Guinea Española. Casi no sabía andar pero tuvo dos revelaciones: En su casa entraría entonces un extraño que mandaba más que su omnipotente madre, y los enormes trenes que veía desde su balcón a diario venían de Guinea.

Con seis años comenzó a ir a la escuela. Allí un maestro locuaz y bromista, de esos que no saben que las bromas a edad temprana son hierros candentes de vaqueros en carne blanda, le explicó que San Alinando fue santo porque le regaló sus ropas al niño Jesús (de ahí lo de la costumbre navideña de “dame un alinandito”). Alinando dejó sus ropas en el Belén montado en el colegio y volvió desnudo a su casa. Las fiebres de pulmonía le hicieron tener de nuevo revelaciones: Las cosas de los maestros hay que creérselas… o no, y decidió que a partir de entonces no le desnudaría ni Cristo.

Poco después entró Alinando en casa de su amigo Perico, a cuya abuela por cierto hacía tiempo que no veía. Ese día la encontró acostada en la cama y la colcha lisa le hizo darse cuenta de que a la anciana le faltaban las piernas. Su revelación fue descubrir que los cojos que veía por las calles apoyados en muletas de madera habían tenido piernas algún día, no habían nacido sin ellas.

A la edad de siete años Alinandito viajó con su tía Gertrudis a Madrid. Allí tomó su primer baño en una bañera grande, un lujo para un pobre crío acostumbrado a frías bañeras de cinc. Le dejaron solo en el calorcito del agua y… ¡Oh, revelación! Alinando descubrió que su cosita servía para algo más que para hacer pipí. Durante un buen rato jugó a los submarinos con su periscopio pequeño y tieso.

Alinando es ya casi anciano, cuando pasa por la Plaza de España da un rodeo por la acera. A veces, cuando juega a las cartas con sus amigos les hace una extraña pregunta: ¿Os acordáis del día en que se volvieron locas todas las palomas del mundo? Nadie le entiende. Él sí lo recuerda, fue el día que su madre le llevó a la plaza y le dio un puñado de maíz para que Alinandito diera de comer a las palomas. Una plumosa nube gris le rodeó en un instante. Durante las dos horas siguientes no consiguió dejar de temblar ni consiguió articular palabra. Tan sólo consiguió deducir otra de sus revelaciones: La próxima vez que todas las palomas del mundo se pongan de acuerdo, tomarán el control de la tierra. No ni ná.



Antoñín
.
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P.D. Es un texto simpático, al menos así lo intento, pero imaginaros las revelaciones de cualquier niño que es rodeado del estruendo, no del vuelo de palomas, sino de bombas, destrucción y muerte. Me da miedo que las palabras pierdan su sentido. ¿Qué significa "desbordado" cuando las noticias se refieren a hospitales donde hay cientos de heridos y no hay luz, ni agua, ni medicinas? ¿Qué significa "colapsado" cuando se refieren a servicios de ambulancias, de reparto de ayuda, de comida, o del más mínimo servicio humanitario? ¿Qué hay detrás de esas palabras?
COPLAS DE JUAN PANADERO
Rafael Alberti 1953


Digo con Juan de Mairena:
«Prefiero la rima pobre»,
esa que casi no suena.

En lo que vengo a cantar,
de diez palabras a veces
sobran más de la mitad.

Hago mis economías.
Pero mis pocas palabras,
aunque de todos, son mías.

Mas porque soy panadero,
no digo como los tontos:
«que hay que hablar en tonto al pueblo».

Canto, si quiero cantar,
sencillamente, y si quiero
lloro sin dificultad.

Mi canto, si se propone,
puede hacer del agua clara
un mar de complicaciones.

Yo soy como la saeta,
que antes de haberlo pensado
ya está clavada en la meta.

Flechero de la mañana,
hijo del aire, disparo
que siempre da en la diana.

Si no hubiera tantos males,
yo de mis coplas haría
torre de pavos reales.

Pero a aquél lo están matando,
a éste lo están consumiendo
y a otro lo están enterrando.

Por eso es hoy mi cantar
canto de pocas palabras
y algunas están de más.


Creo que viene al pelo con los poemas de Moy y Fita

Juan

El domingo 11 de Enero, a las doce del mediodía, hay convocada una manifestación en la Plaza de San Juan de Dios de Cádiz, en solidaridad con el pueblo palestino masacrado por Israel en la franja de Gaza

jueves, 8 de enero de 2009

Palestina

Enebro en mi cuello el pañuelo palestino con la estrella de seis puntas…Reclamo la PAZ a gritos desesperados, en la calle, por las plazas y caminos. La reclamo en nombre de judíos y musulmanes, en el nombre de ese territorio sangrado, agotado de cadáveres; la reclamo en nombre de tantos muertos inútiles, innecesarios; la reclamo hoy en el nombre de cada hombre y mujer de este mundo. La reclamo a coro con todos ellos, con lo único que tenemos para entendernos, la palabra.

Salid los escritores a leerle a las gentes versos como los que nosotros oímos del poeta:

Derrotemos al último enemigo
Que por dentro nos vence:
El miedo que tenemos a juntarnos
Porque nos conocemos.

Alberto Porlan

Tenemos que dejar de separarnos, que vivir en un universo imaginario. Raza, nacionalidad, religión, costumbres, son límites nefastos. Somos del mundo y el mundo es nuestro, como también son nuestros todos los seres humanos…Abramos los ojos porque
del despertar de la Conciencia depende la Justicia.
Jodorowsky.

Salid a la calle, sacad los versos para ahogar las armas.




miércoles, 7 de enero de 2009

Prometedor comienzo








Breve historia del día en que Fali se decidió por fin a hablar en serio con su vecina Pili la del sexto.




- Hola Pili, vengo a hablar de lo nuestro.




- ¿Lo nuestro? ¿yo te conozco a ti ni ná? anda, anda...




Fin


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Antoñín

lunes, 5 de enero de 2009

ERRE QUE ERRRRRE

Siento reiterarme hasta la pesadez, pero esta foto no me dejaba tranquilo y mis nerviosos dedos buscaban el teclado para que sus azarosas yemas reventarán de rabia.


Esto es el Advenimiento del Mesías en Gaza


DE VANIDOSOS CAÑONES

POLVO DE NIEVE CAE

SOBRE LA CIUDAD.

QUE ES FUEGO DE NIEVE

CON BRILLANTES LUCES

DE MALDAD, DE MUERTE,

SEMBRANDO UN ÁRBOL DE ODIO,

UNA ROJA ESCARCHA,

Y UN MESÍAS DE RENCOR

QUE BROTA

A CADA CORAZÓN QUE MUERE,

A CADA CORAZÓN QUE NACE.

UNA NAVIDAD DE BLANCA SANGRE.


AY! LOS MAGOS REYES DE ORIENTE,

DEL PROXIMO, DEL MEDIANO,

DEL CERCANO ORIENTE;

IGNÍFUGOS REYES

CON FALSOS TURBANTES

DE LA MÁS FINA PLATA,

DE LA MÁS FINA AVERSIÓN;

REALES PRESTIDIGITADORES

DEL TODO Y DE LA NADA,

DEL MÁS NEGRO ODIO,

DEJAD VACÍAS VUESTRAS MANOS

Y SACAD DE LA BLANCA TRINCHERA,

DE LA MÁS ROJA NIEVE

VUESTROS PUTREFACTOS CADÁVERES

LLENOS DE RENCOROSOS GUSANOS

Y OREARLOS A LA LUZ

DE ESTE MAJESTUOSO ÁRBOL

PLANTADO POR VOSOTROS.


Y QUE EL HOMBRE OS PERDONE,

PORQUE DIOS,

DIOS NO EXISTE.





¡¡¡MIERDA DE GUERRA !!!



moy.

Revelación

Leo en el diccionario:
Revelación: Manifestación o descubrimiento de algo que se mantenía secreto u oculto.

Descubro así que las revelaciones no tienen forzosamente que llegar de repente, como una visión fantasmagórica que cambia tu vida para siempre. A veces puede suceder que sea algo así como ese chirimiri que parece que no llueve y cuando te vienes a dar cuenta estás calada hasta los huesos.
Puede ser también que la vida te vaya susurrando secretos al oído mientras duermes y algún día, sin saber cómo, te despiertas con la mirada más transparente, o más oscura, nunca se sabe.
Os confieso que siempre he tenido tendencia a perderme. Con cinco años pensé que sería capaz de llegar sola a casa desde el colegio, pero no pude. Pasé dentro de la inconsciencia un poco de miedo, pero no tanto como mi padre, encargado de recogerme.
El miedo fue dando paso a la vergüenza a medida que fui cumpliendo años; es algo así como no acordarte de donde aparcaste el coche porque andas pensando en otras cosas, pero llevado a unos extremos un poco absurdos.
Tenía además un pequeño almacén repleto de anécdotas de despistes que no me atrevía a mostrar hasta que descubrí lo divertido que era ir sacándolas una a una, porque hay pocos sonidos más hermosos que la risa de la gente que quieres.
Una de mis favoritas es aquella cuando mi madre me manda a comprar a una de esas pequeñas tiendas de alimentación donde aún había que pedir lo que querías y te lo daban envuelto en papel de estraza. Ahora no puedo recordar lo que tenía que comprar ese día, sólo recuerdo que ya de vuelta a casa descubro que por equivocación me había traído el bocadillo del chico que me atendió.
También me gusta mucho aquella de cuando me fui a la calle con unos calzoncillos rotos colgando del bolsillo trasero del pantalón. Pero no quisiera volver a perderme por aquellos amados cerros de Úbeda, porque ¿de qué tratábamos hoy? ¡Ah, sí, revelaciones!
Bueno, tenía algo que ver con esto, pasar del miedo a la vergüenza y luego a la risa.
Supongo que ha sido una revelación haber aprendido a reírme de mí misma.

Firmado: Eva(x)... no tan fina e insegura.

viernes, 2 de enero de 2009

Palabras

Sembremos una palabra bálsamo
que lama las heridas
y lleve los miedos al fondo del agua.
Olvidemos las que nacieron huecas
comos los cuencos vacíos de la aldea
donde hay niños de ojos grandes
como signos de interrogación.
Abracemos una canción transparente
que se derrame en las manos
y deje entrar la luz del día.

Desde casa de José María y Pilar, con mis mejores deseos para todos. Eva.

jueves, 1 de enero de 2009

Feliz, feliz Año nuevo

Antes de abrir la puerta que daba a la calle ya se olía el frescor de la mañana . La cerró tras de sí y respiró profundamente . Parecía encontrarse dentro de un cuadro y podía empezar a caminar por él. Eso se le antojaba la calle y sus alrededores , una naturaleza más bien muerta que viva. Aquella tranquilidad, aquel silencio casi absoluto, todo era como pintado solo para él. Porque él era la única persona de ese paisaje urbano en esa mañana. Recordó haber sentido lo mismo que aquel instante cuando estuvo entre la vida o la muerte: aquella incipiente paz. Y también recordó que el primer día del año, del pasado 2008, también anduvo por el mismo cuadro. Dio la vuelta a la manzana y todo seguía igual de desierto, nadie. Agachó la cabeza y andaba como teledirigido, pensativo, pero con el paso decidido. Cruzaba calles sin levantar los ojos, confiado en el silencio, completamente abstraído del cemento que iba pisando.


Pensaba quizá en el impactante, para él, primer plano de una foto de un niño palestino menor de 10 años que guardaba la pantalla de su ordenador, lanzando una piedra, lleno de orgullo y en el centro de un escenario de fuego y de horror. Contrastaba la tranquilidad y la paz de aquella preciosa mañana que podía incluso ir pisándolas en ese mismo momento, con el escenario que estaría viviendo el niño de la foto . Quizá también pensase en otras cosas, otros flashes de preconcebidas ideas le salpicaban la mente, pero no podía quitarse de la cabeza el dolor de los demás, el dolor y la rabia que aquella foto mostraba.
Al cruzar otra calle levantó un poco los ojos y al ver el escueto dibujo del peatón en la señal de tráfico empezó a oír en su interior un preludio de Chopin. Él veía en la silueta del dibujo a aquel niño palestino andando sobre las enormes teclas de un idílico piano, y volvió a bajar sus ojos en su andar pausado. Y continuó caminando pensativo por la remarcada acera hasta que alguien, un ciclista quizá, rasgando el mágico silencio que le envolvía, le sacó de la abstracción por la que caminaba. Levantó la cara y ya no iba por aquel cuadro de antes, ya las calles eran reales y empezó a oírse los árboles, el viento acababa de desperezarse. Pero aún , a excepción de aquel quizá ciclista, él parecía el único habitante del contorno.
Al bajar la acera miró en dirección al ruido que unos golpes producían y vio algo que tildó de surrealismo puro: un niño de no más de tres años sentado en el centro de la calle jugando a golpear la carretera con un martillo . Intentó plasmarlo con el móvil porque la imagen era inusual, pero no lo llevaba encima, ya casi nunca lo usaba. Los padres del niño deberían estar allí cerca pero parecía que eran demasiado permisibles sabiendo de la paz de ese día tan especial y tranquilo de Año Nuevo. Volvió a comparar escenarios y siguió su camino. Ya las calles empezaban a cobrar vida con los sonidos de alguna persiana , con el ronco rugir de la puesta en marcha de un coche; con el olor a café y a pan quemado y con aquellos pasos que le seguían de cerca . Alguien estuvo algunos metros pisándole los talones hasta que le tomó la delantera llegándole a saludar y felicitándole por el nuevo año que comenzaba. Hacía esto sin pararse y sin volver la vista atrás, parecía tener más prisa que él y daba la sensación de que iba tan feliz como la misma mañana .
- Hombre!, feliz Año Nuevo - le decía aquella persona que enseguida reconoció al situársele delante.
- Igualmente. - respondió él con la voz casi apagada y volviendo a bajar los ojos.
Aquel hombre se alejaba y le seguía hablando sin mirarle, qué! Pensando, pensando, eh?, pues ya lo hecho hecho está, le dijo y siguió caminando más a prisa que él. No, no pienso en lo hecho, respondió sin dudarlo, voy pensando en lo por hacer, y el hombre que ya le cogía algunos metros de distancia se paró, volvió la cara y le sonrió continuando su paso , esta vez algo más lento y pensativo, a saber qué se marchaba pensando.


Bueno, esta es mi manera de recibir a esta nueva mañana, a este nuevo día, a este nuevo año.

Os dedico este relato. Lo mejor siempre está por llegar, siempre está por conseguirse.


Un saludo. moy.