
Esto es el Advenimiento del Mesías en Gaza
DE VANIDOSOS CAÑONES
POLVO DE NIEVE CAE
SOBRE LA CIUDAD.
QUE ES FUEGO DE NIEVE
CON BRILLANTES LUCES
DE MALDAD, DE MUERTE,
SEMBRANDO UN ÁRBOL DE ODIO,
UNA ROJA ESCARCHA,
Y UN MESÍAS DE RENCOR
QUE BROTA
A CADA CORAZÓN QUE MUERE,
A CADA CORAZÓN QUE NACE.
UNA NAVIDAD DE BLANCA SANGRE.
AY! LOS MAGOS REYES DE ORIENTE,
DEL PROXIMO, DEL MEDIANO,
DEL CERCANO ORIENTE;
IGNÍFUGOS REYES
CON FALSOS TURBANTES
DE LA MÁS FINA PLATA,
DE LA MÁS FINA AVERSIÓN;
REALES PRESTIDIGITADORES
DEL TODO Y DE LA NADA,
DEL MÁS NEGRO ODIO,
DEJAD VACÍAS VUESTRAS MANOS
Y SACAD DE LA BLANCA TRINCHERA,
DE LA MÁS ROJA NIEVE
VUESTROS PUTREFACTOS CADÁVERES
LLENOS DE RENCOROSOS GUSANOS
Y OREARLOS A LA LUZ
DE ESTE MAJESTUOSO ÁRBOL
PLANTADO POR VOSOTROS.
Y QUE EL HOMBRE OS PERDONE,
PORQUE DIOS,
DIOS NO EXISTE.
moy.
9 comentarios:
Vengo del blog de Pedro que también es colaborador de éste, voy a ojearlo con vuestro permiso, me quedo entre vuestras palabras.
Saludos.
Que barbaridad!!, bueno y oportuno a más no poder. Moi, eres genial.
José María
Pues que los hombres nos perdonen.
Queda dicho por la implacable pluma de Moe.
Genial, como siempre en ti, Moy. Lo único que lamento es que se transparenta en tu escrito tu sufrimiento. A mí tampoco me gusta ver sufrir, ni me gusta ver niños muriendo impunemente, ni que el dolor sea la herramienta para luego llegar a acuerdos políticos, ni me gusta...
Ojalá no tuvieras motivos para inspirarte ese tan genial y duro poema.
P.D. "Ojalá" es una palabra árabe y significa "Dios lo quiera".
Perdonad mi despiste, lo anterior es mío.
Antoñín
Me desconecto unos días, y se me amontonan vuestros textos tan buenos como siempre. Moi, tus versos ilustran esta navidad negra manchada de rojo... versos desgarrados apuntando al centro de la herida... sigue gritando que te escucharemos...
Odio que unos pocos se tapen los oídos, y no escuchen los gritos de la gran mayoría que pedimos paz... que necesitamos un alto para esta guerra sin sentido...
Ya no se sabe ni para donde gritar, no llega ni el eco.
Pero este poema sí que me llegó.
Genial.
Ya ves moi los hombres andan buscando el perdón de un Dios que es sordo. tú sabes que sólo lo obtendremos de los otros, de los hombres ¿por qué nos cuesta aprenderlo?. Recitaré también tus versos a las armas para acallarlas y que las oigan los hombres. fita
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