lunes, 6 de septiembre de 2010

De turista en la ciudad

"La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante,
y mi planeta estalla, y tu alimentas soledades..." Ismael Serrano

Quiero estar de turista en mi ciudad para aprender a amarla como si no fuera mía...

Tener la misma oportunidad de conocerte desde el principio, desde la nada, dedicando todo mi tiempo a degustar todas tus fragancias, sentir que soy libre dentro de ti, que no me usas como esclavo, que puedo amarte así, Sevilla, amarte por tu nobleza y por tu miel, y no por tus panales de abejas, que yo no soy colmena, que no, que yo soy libre para irme y poder amarte como si nada, como un turista, como la primera vez...

7 comentarios:

Carmen dijo...

Sé de lo que hablas porque me he sentido así, el día que vinieron algunos amigos de la escuela de letras a visitar Medina descubrí lugares que no conocía, había visto durante 33 años, pero no conocía. Es una experiencia muy gratificante ponerte las gafas de turista en tu propia tierra.

Me alegro de verte, un beso.

Equilibrista dijo...

Que se quiten Miguel Bosé y Los del Río, que llegas tú a dedicarle tus letras a Sevilla, ¿no? :)

Bromas aparte, coincido con tu poético post, nadie es turista en su tierra, y cuesta valorar al sitio donde nació uno...

Carmen, las gafas de turista, vale, pero los calcetines por encima de las chanclas no, ¿ehn?

Bueno, bienvenido de nuevo al blog, turista

Anónimo dijo...

propongamos postales de nuestra tierra como tarea, recorramos con la misma sensibilidad que tú nuestros rincones...Fita

Gitana dijo...

Que buen ejercicio eso de ponerse las gafas de turista Carmen. Y por cierto ese otro que recomienda Fita estaría estupendo. Nos animamos??

Besos!

Alinando dijo...

Hermosa conclusión, ver tu tierra como lo ven los turistas, y si hiciera falta, mirar a través de sus ojos para aprender a sorprenderse de lo que vemos tan cotidiano que no le damos importancia.

Anónimo dijo...

No sé si te ha pasado alguna vez, pero después de haber pasado mil veces por una misma calle, un día de repente miras hacia arriba, ves los balcones, quizás con plantas, las azoteas... imaginas historias. Es como si de repente estuvieras en una calle muy distinta.
Me encanta esto que dices, libre para irme y amarte como si nada ...

Eva.

Equilibrista dijo...

Eva, es verdad, a mí me ha pasado lo de mirar para arriba y ver la calle diferente...

Fita y Gitana, buena propuesta, a animarse...