viernes, 18 de noviembre de 2011

Compañera.

Tu sonrisa cae ahora como gotas de lluvia... entra generosa por la ventana que sólo dejé entreabierta, compañera.
Tu voz entrelaza mis sentidos con la sabia que es tu regalo, compañera.
Entre tardes de pequeños minutos, teoría de cuerdas y frases certeras... te quedas, compañera.

Un sólo toque al agua cristalina y sus ondas se propagan lejos, perfectas y hermosas. Ahí te sigo viendo, compañera.
Gracias por estar, por ser, por tu templanza y tu entereza. Por tu mirada, por tu mesura, por tus palabras, por tu cariño, por tu abrigo, por tu esperanza, por tu fuerza, tu voluntad, tu poesía, compañera.

Aprender de ti ha sido un lujo que apenas acerté a navegar pero aún así te siento inmensa, compañera.

Trenzada tu esencia maravillosa entre las manos de todos a los que la vida ha puesto en tu camino... ahí sigues, compañera.

Aquí estás. Libre, como siempre. Compañera.

6 comentarios:

Alinando dijo...

Hermosas palabras Chari. No necesitan comentarios ni alabanzas, son bellas por sí mismas y llegarán a ella, estoy seguro.

Un beso a ti a quienes han tenido la fortuna de compartir algún momento con Isabel, siempre tan especial.

genialsiempre dijo...

Gracias Chari, has sido rápida y certera. Yo había pensado escribir algo, pero tú lo has hecho antes y mejor. Estoy seguro que ella lo sabe y lo agradece

Pedro dijo...

Me uno a todas estas palabras, sentimientos y emociones sobre nuestra siempre querida e inolvidable compañera y amiga Isabel.
Va por Ti!

Gracias Chari, un beso.

Mauro dijo...

Rauda y veloz, Chari, supiste darnos voz en momentos de congoja...con tanto acierto y ternura.
Bloqueado, aún con la presencia viva de Isabel, escuchando su voz y sintiendo su gran calor humano que nos recoge y nos recogerá siempre.

mjtrafalgar dijo...

Aquí estoy con vosotros... y que Isabel se quede entre nosotros... vuestras palabras lo conseguirán.

María Dolores dijo...

He entrado justo para ver si habiáis escrito algo sobre Isabel y lo encontré. Me he emocionado aunque no tuve la suerte de compartir con ellas tantos y buenos momentos como vosotros. Recuerdo que en uno de esos encuentros a los que me invatáis y acudo con toda la ilusión del mundo estuvimos conversando. Fue ella la que percibió algo en mí, algo que realmente me ocurría y me aconsejó con toda la sabiduría y la ternura de que era capaz. A veces hay personas, que pasan tan solo un par de veces por tu vida, se detienen unos minutos y te dejan huella, así que me uno a las palabras de Chari y de todos los demás.