lunes, 3 de diciembre de 2012

La hormona de la navidad


Los estudios de ADN aplicados a restos prehistóricos están suponiendo un nuevo amanecer en el conocimiento de nuestros orígenes. El último de estos estudios aparecido en la revista norteamericana Cunning Science está siendo motivo de polémica y ha llegado a ser rebatido en un comunicado del Vaticano. Todo comenzó hace seis años en la universidad médica austríaca de Truthahnfett en donde un equipo de investigadores consiguió aislar en un grupo de estudiantes voluntarios una hormona desconocida hasta entonces. La hormona fue bautizada con el término PRL/5-HT debido a sus similitudes con la serotonina y la prolactina. Posteriores estudios no consiguieron aislar de nuevo la hormona y el descubrimiento quedó aparentemente en el olvido sin haberse conseguido averiguar su funcionamiento en el cuerpo humano.

 

Pero aquel descubrimiento no se borró de la mente de una de las becarias que trabajaron en el estudio. Las técnicas de obtención de ADN mitocondrial en restos antiguos han avanzado hasta el punto de revolucionar nuestro árbol genealógico ancestral y el origen de nuestro comportamiento. Eso animó a la otrora becaria, hoy investigadora, Laura Schwindel y su equipo a recomponer el grupo de trabajo de la universidad de Truthahnfett. Tras muchos análisis en un universo de restos de ancentros cavernícolas, llegó a aislar el ADN de la hormona PRL/5-HT, bautizada por ella misma como “hormona de la navidad“. Consiguió determinar que la citada hormona sólo se detectaba en restos aparecidos en cavernas y no en restos encontrados fuera de ellas. Ese hecho le hizo pensar en que su efecto en el ser humano podría consistir en una especie de simpatía con el resto de congéneres para sobrellevar las largas jornadas de convivencia confinados en un espacio reducido.

 

El siguiente paso sería contrastar sus estudios con los realizados seis años antes. Cuál sería su sorpresa al comprobar que las extracciones de sangre a alumnos con contenido de la hormona PRL/5-HT se habían realizado en fechas cercanas a la navidad y las que no, en otras fechas del año. Aquella circunstancia corroboraba su teoría y daba por fin una explicación científica al tan manido espíritu de la navidad .

 

El último paso consitía en experimentar con la hormona obtenida y que aún se conservaba en el laboratorio. El pasado verano la doctora Laura Schwindel formó tres grupos de estudiantes en el campamento de verano de la universidad de Truthahnfett. Inyectó un placebo a dos de los grupos y la hormona PRL/5-HT, hormona de la navidad, al tercero. Hoy confiesa su tremenda sorpresa al comprobar los resultados: el grupo inyectado con la hormona de la navidad olvidó su característico y recatado caracter centroeuropeo, se reunió por las noches alrededor de su hoguera cantando preferentemente villancicos y otras canciones exaltando la amistad, realizó una colecta pro ayuda al tercer mundo y consiguió convencer a la dirección para que les permitiera acceder a la cocina para elaborar dulces.

 

El artículo de la revista Cunning Science no ha tardado en tener consecuencias entre los distintos movimientos cristianos, sobre todo católicos, hasta el punto de la publicación de una airada nota de protesta del Vaticano firmada por el cardenal Inganno dudando de los métodos y resultados del estudio de la doctora  Schwindel y desacreditando su profesionalidad basándose principalmente en su condición de mujer. “No hagamos caso de las palabras de un mamón que vive de la imposición de una doctrina caduca” declaró la doctora  Schwindel en una declaración informal en las puertas de su universidad.

3 comentarios:

Luciérnagacuriosa dijo...

Bueno, ya tenemos la solución para el mal del mundo. Todos a coro... Arre borriquitoooo, arre buerro arreeee....!!!

Equilibrista dijo...

Te cuento mis sensaciones: Está muy bien redactado en el registro periodístico científico. Muy buena e interesante la propuesta que planteas. A mí sobre todo me ha resultado inquietante. Imaginar que esa caridad navideña pudiera tener causas físicas o naturales con una explicación científica detrás, me resulta de lo más inquietante. Además lo has desarrollado tan bien con propiedad, que me he creído esa posibilidad dentro del planteamiento de tu relato.

Por otro lado, si me salgo del relato, me pongo más tiquismiquis y lo veo con ojos más realistas, pienso que es difícil de tragar eso de que la navidad esté en los genes. De hecho, podría parecer un panfleto pronavidad (del argumento de alguna comedia de sobremesa de antena 3). Eso, si no fuera por el hilillo de ironía que has dejado caer entre líneas. Y el final con el hecho de que el vaticano salte como una billarda es un gran punto.

Así que en general me ha parecido chulo. Sólo una cosita más: me ha faltado algo más en la parte final, quizás soy yo, un poco más de desarrollo. No sabría decirte qué sinceramente. Se me ha hacho corto, o seré yo que necesito de más explicaciones.

Das que pensar y eso dicen que es muy bueno. Ea, ya te lo he trinchado y destripado como pavo navideño, si es que no puedo quedarme callao xD

alfonso dijo...

Divertidísimo. Como siempre das con la tecla.