viernes, 28 de noviembre de 2008
¿Relato fantástico?
Quisiera escribir un cuento
Con dragones y esperpentos
Con princesas secuestradas
Que no les salve su hada
Quisiera escribir historias
Que conserven las memorias
Que la gente al recordarlas
Se estremezca al contarlas.
Quisiera saber de monstruos
Que inspiren un gran terror
Y de sus fauces desprendan
Fuego purificador
Quisiera hablar de los pueblos
Que creyeron en quimeras
Y más tarde despertaron
Con las verdades certeras
Quisiera poder contar
Cosas crueles y horrendas
De esas que años después
Conforman nuestras leyendas
Cosas que inspiren temor
De carácter tremebundo
Para que con su pavor
Hagan mi cuento fecundo
Quisiera ser un poeta
Que cante sus profecías
En espera de que el tiempo
Me convierta en un mesías
Pero yo, soy el que soy,
No me gusta lo fantástico,
Hago de la realidad
Algo que resulte práctico
Por eso, yo no podré
Escribir esas historias
He de esperar que la vida
Me las entregue en su noria
Que me ofrezca estos cuentos
Que servirán de alimento
A mi escasa fantasía
Al menos durante un día
Y luego, de nuevo al tajo
A vivir de mi trabajo
Que para ver crueldades
Hay suficientes maldades.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Alberto Porlan
Hoy ha sido una noche de lluvia y frío.Una noche de otoño que llama implacablemente al duro invierno; pero también ha sido una noche calida, y digo calida porque la poesía de Alberto Porlan es puro fuego capaz de abrasar las mentes más gélidas.
Hoy el poeta nos ha encendido la conciencia con un profundísimo texto que dice “todo” en un puñado de cuartillas desgarradoras. Hemos tenido el honor de conocer a una de las voces más honestas de este país. Desde este rincón nuestro quisiera dar las gracias a Alberto Porlan, por bajar hasta nuestra guarida y deleitarnos con la música de su verbo. A nosotr@s nos consta el gran esfuerzo que ha hecho Alberto, ya que debía regresar a Cádiz a toda prisa, para la presentación en
Gracías Alberto, en nombre de la escuela de letras libres.
ANTONIO FASSA.
martes, 25 de noviembre de 2008
Alberto Porlan
Parece ser un acontecimiento lo suficientemente importante para contar con la asistencia de todos.
Hasta mañana,
viernes, 21 de noviembre de 2008
Crimentales
Y aquí les dejo el enlace de uno de sus artículos para que sirva de muestra (sólo es uno de tantos):
jueves, 20 de noviembre de 2008
JUAN
LUIS CERNUDA
UN ESPAÑOL HABLA DE SU TIERRA
Las playas, parameras
al rubio sol durmiendo,
los oteros, las vegas
en paz, a solas, lejos;
los castillos, ermitas,
cortijos y conventos,
la vida con la historia,
tan dulces al recuerdo,
ellos, los vencedores
Caínes sempiternos,
de todo me arrancaron.
Me dejan el destierro.
Una mano divina
tú tierra alzó en mi cuerpo
y allí la voz dispuso
que hablase tu silencio.
Contigo solo estaba,
en ti sola creyendo;
pensar tu nombre ahora
envenena mis sueños.
Amargos son los días
de la vida, viviendo
sólo una larga espera
a fuerza de recuerdos.
Un día, tú ya libre
de la mentira de ellos,
me buscarás. Entonces
¿qué ha de decir un muerto?
Agenda a dos voces
Programa: http://www.tertuliaandaluza.com/agenda/ix-seminario-de-la-fundacion-fernando-quinones/
Segunda voz: ¡¡¡¡No faltéis!!!!
David
lunes, 17 de noviembre de 2008
Recordando sonidos
Ra
jueves, 13 de noviembre de 2008
DON MANUEL
Lo que sonaba en su clase y no lo olvido era su larga regla de madera.
Voy a intentar que este poema esté junto con otros en un pequeño librito en el que quiero recoger los recuerdos vivos de mi niñez en el pueblo que está desapareciendo.
DON MANUEL
Era un traje de franela
Negro como el pellejo de toro
En el que vivía un hombre
Ya muy viejo, triste y solo.
Era una camisa blanca
Almidonada hasta el cuello
Por donde asomaba el hombre
Su cabeza de mochuelo
Con anteojos caidos
Y también poquito pelo.
Era enterito flacucho
Desde los pies a las muelas
Era bajito y pachucho,
Era el maestro de escuela.
Ay ¡ los ojos de Don Manuel
Eran dos nueces por fuera!.
Don Manuel tenía su mesa,
Su sillón y su pizarra
Y una regla de madera,
Que sonaba y que sonaba,
Que jamás se le rompiera
Por más dedos que cascara.
Era callado el maestro,
Enseñaba por decreto
Y aquel que no le acatara
Que hablara o se despistara
Se ganaba un Cosqui inmenso:
Con el nudillo de un dedo,
Del corazón y no otro,
Sobresaliendo en el puño,
Don Manuel no lo pensaba,
Lo plantaba en la cabeza
Del elegido de turno
Y apretando el corazón
Y mordiéndose la lengua
Giraba el puño despacio
Resbalándolo hacia afuera.
Era el maestro más viejo
De los tres que había en el pueblo
Era temido y querido,
Era pícaro y era bueno.
Don Manuel dormía la siesta
Con el cachete en la mano
Y los niños de testigo.
- ¿Don Manuel, puedo salir?-
Se aprovechaba un listillo
Viendo como la cabeza
Del peso se le caía-
- ¿Don Manuel, puedo salir?
Y el maestro sin querer
De un súbito cabezazo
Siempre decía que sí
Y se le daba el cobazo.
Ay! Don Manuel,… Don Manuel,
Quien te ha visto y aún te ve
Te recuerda como ayer.
Era un traje de franela
Como el pellejo de toro,
Ya algo viejo, negro y solo.
Gracias por hacerme sentir a mi mismo con vuestro aplauso de ayer.
Fue muy bonito.
un saludo.
moy.