domingo, 6 de julio de 2008

ANONIMO

Más difícil todavía, adivinar el autor y poner un título a este brevísimo texto:

• Puedo saber quien soy escuchando los sonidos que emite mi garganta formando palabras, gemidos, exclamaciones o interjecciones, pues todos ellos conforman mi ser.
• Puedo saber quien soy inspirando mis propios olores, las exudaciones, las defecaciones, las eyaculaciones, porque todos los fluidos corporales tienen su propio y personalísimo olor, y ellos también conforman mi ser.
• Puedo saber quien soy en suma, reconociendo mis fortalezas y debilidades, mis sentimientos, mis culpabilidades, mis añoranzas, mis recuerdos y todos los aspectos que conforman mi espíritu.
• Lo que no me ayuda a saber quien soy es el reflejo de mi imagen en el espejo, pero eso solo sirve a aquellos necios que pudiendo mirar en el interior de las personas se conforman con su aspecto exterior. Afortunadamente mi incapacidad me impide caer en ese error, tanto para mi mismo como para los demás.

5 comentarios:

Pedro dijo...

Ese "mí mismo" implica un autor masculino... claro que también podría ser a propósito para confundir... no sé... no sé... ¿José María has sido tú? ¿o tú, Fita?
Esto se pone interesante.

Pedro dijo...

Perdón, olvidé lo del título. Se me ocurre: "Mirando hacia dentro". Aunque quizás le reste mérito (lo mío no son los títulos).

Ignacio Bermejo dijo...

NO sé, pero parece como si estuvira impedido para ver, así que creo que debe ser ciego. El ciego necesita encontrar otra dimesión de la realidad, no puede verla, y el que ve, a veces no es capaz de mirar como hay que hacerlo y vé menos que el ciego.
En fin, congetura.
Un abrazo.

Raquelilla dijo...

Buena congetura, Ignacio, propia del mismisimo Holmes.

Escuela de Letras Libres dijo...

En el espejo no se reflejan los anónimos pero queda su hálito marcado en todos los que se miren en él, como queda en los que hemos leido este denso texto la turbación de esas reflexiones.
Fita