jueves, 17 de julio de 2008

Fetiche

Lo que recuerdo de mi primera experiencia amorosa es aquel tendedero. Unas cuerdas tendidas al sol en un patio de interior se convirtieron en mi primer fetiche de amor.

Como cada verano en casa de mi abuelo me habían instalado en aquella pequeña habitación al fondo de la galería. Una estrecha cama apenas dejaba espacio para la destartalada mesa de madera que ocupaba todo el alfeizar de la ventana en el lado estrecho de un minúsculo rectángulo que era todo mi espacio vital. El sol se colaba por aquel agujero-patio grisaceando los chorreones negruzcos que decoraban las paredes y que las vecinas pretendían disimular coloreando los postigos de las ventanas de verde salpimentado del rojo de los geranios. Cada mañana dejaba que la luz me despertase lentamente y que el aire fresco de la madrugada alentara mi cuerpo que gozaba de su indolencia. Me retardaba hasta que el crujir del pestillo anunciaba que se abría el espectáculo de amor anhelado.

Antes de que la cuerda al jalarla chirriara, ya estaba yo incorporado asomando mis ojos extasiados que recorrían el brazo aupado a las ropas tendidas. Cada vaivén iba acompañado de un subir y bajar de unos pechos que parecían querer juguetear con mi deseo. Las prendas pequeñas eran lo peor, calcetines recogidos uno a uno haciendo temblar la dulzura de esa carne prieta que yo masticaba expuesto a una indigestión. Y cuando aquel artilugio se confabulaba con mis ardores, se atrancaba haciendo que el cuerpo se balanceara de la ventana a la cuerda y asomaran las blancuras redondeadas hasta los pezones rosados que los alumbraban. Aquel instante agitaba de sabores y temblores mis instintos que rezumaban ya en excesos placenteros. Vaciada la cuerda parecía deslizarse ya con la prisa de mis furores que fluían vaciándose exhaustos y que solo esperaban la delicada caricia de esos ojos que miraban sin verme y me citaban excitándome de nuevo.

Fue el verano de mis primeras coladas gozosas, gozables, terminadas e interminables…

Ahora los vecinos han prohibido colgar tendederos en las ventanas…

Fita.

5 comentarios:

genialsiempre dijo...

Esto es lo que se llama un buen relato erótico: sensual, sinuoso,insinuante..., en fín una joya. Gracias Fita por deleitarnos con él.

jose maría

Raquelilla dijo...

Desde luego Fita hay mucho potencial surgiendo de tu pluma, y estoy segura que dentro de tí habrá mucho más por fluir, espero seguir leyendote.

Pedro dijo...

Muy bueno Fita. Me ha sorprendido gratamente, ya que esperaba un autor varón. Lo tuyo tiene más mérito.
No lo dejes, sigue haciéndonos gozar así.
Un abrazo.

Escuela de Letras Libres dijo...

Qué lujazo leerte, Fita. Engarzas con mucho arte la sensibilidad con los sentimientos reales. Lo he disfrutado.

Antoñín

JUAN dijo...

Sentido y sensibilidad.
A mi criterio,es con lo que está fabricado este magnifico relato.