miércoles, 1 de abril de 2009


La primera…

Desde las cinco llevaba despierta aquella mañana de Mayo que no acababa de despuntar. ¡Cómo tarda el día!, no se oye a nadie en pié ni siquiera a su madre que prometió coserle y plancharle el vestido después del estropicio de ayer. ¿Se habría arrepentido y aceptado la amenaza de la señorita de dejarla sin comulgar?

Las niñas que hacían la comunión se habían quedado a ensayar la ceremonia en la capilla del colegio. Era el último ensayo con la iglesia engalanada para la liturgia y con los vestidos. Cada una tenía su sitio que dependía de la lectura que se le había encomendado. Se lo sabía de memoria. Varios meses de tardes de miércoles repitiendo esas palabras misteriosas y herméticas…

- El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. -¿Dónde? Sentía pavor de no verlo y que estuviera a su alrededor.
- Corpus Cristi …Temblaba al sentir en el paladar el bocado sagrado que no pasaba, que no pasaba … y era casi sacrilegio o algo así empujarlo hacia dentro…respiraba profundo y sólo carraspeando conseguía deglutirlo…!Salvada!...


Pero las que ella leería se le habían convertido en el verdadero propósito de su vida
"...Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que viéremos en los otros y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados... tener a todos por mejores que nosotros..." –Sta. Teresa de Jesús.

Por ese empeño pasó lo que pasó la tarde anterior. Le había dicho su madre que repartiera las invitaciones entre sus amiguitos. La merienda sería colectiva pues hacían la comunión todas las de la calle y querían celebrarlo juntas. Cada una podía añadir cinco o seis de su parte. Vendrían los primos de Sevilla que eran dos. Podía invitar a otros tres por lo menos. Mari Pili y Mari Carmen seguro, o Rodrigo y su hermana Cristina o…. Fue cuando se lo pensó –recordando esas palabras- invitaría a Marcelo y a su hermano Ricardo. Y allí se plantó en su puerta con la invitación, ante esa mirilla que escuchaba deslizarse con el ojo pegado cada vez que subía a casa de Loli. Llamó, tardaron en abrir y la tata más vieja, la que no salía nunca le dijo sin abrir del todo: “a los niños no se les puede molestar, están estudiando.”” Dígales que les traigo mi recordatorio de comunión para que vengan a la merienda”. Lo agarró resoplando un UFF…Plof….cataplof…….que se acompasó con el portazo - vete de aquí-intrusa. Ya estaba hecho…Miró para el balcón mientras se deshacía de la sensación tierra-trágame que se le había quedado puesta. Del visillo apareció la cara de Ricardo que le decía con su mano, luego, hablamos…
Por eso, cuando estando en San Nicolás en ese ensayo de gala, Trinita le dijo que saliera sabía que eran ellos –los hermanos misteriosos del primero que ella trataba de rescatar de aquella habitación dónde todos pensaban los tenían secuestrados esas tatas por orden de sus padres para que no se mezclaran con el vecindario de cuyo contagio querían liberarlos- . Eran. Vio primero a Ricardo que le sonreía con la invitación en la mano. Se acercó. Del macetón de la puerta, en un salto de tigre furioso, el boy se le echó encima del traje…de un brinco de espantó trató de jalarse de la fiera que le arañó el traje y le dejó las marcas embarradas de sus patas…tres vueltas a la iglesia en una carrera que ya era habitual entre ella y el dúo Marcelo-perroasqueroso le costó poderse deshacerse de ellos…Ya la había liado…

¿La dejarían …era su primera…
Fita

2 comentarios:

genialsiempre dijo...

!Que lindo!, y que apropiado para las próximas fechas, pero no sabemos si la pobrfe pudo celebrar su comunión. Bueno, a lo mejor salió ganando.
Muy bueno, Fita

José María

Pedro dijo...

Se te dan de muerte estos relatos de nuestra tierra y nuestra gente. Parece que puedo oler ese ambiente de pueblo de antes, donde todos nos criamos entre historias parecidas a estas.