
Quise capturar un pensamiento,
pero entonces subió la marea y me lo arrebató.
Luego intenté construir una idea,
y una ola juguetona la derribó.
Para soñar, me alejé del mar,
y tampoco pudo ser,
el aleteo de una gaviota
me devolvió a la realidad.
Pero a pesar de todo,
mañana,
volveré de nuevo a la playa.
Dónde si no podré atrapar mejor
la eternidad en una mirada.
... Y es que la playa no entiende de tonterías.
Para pamplinas... ¡Vete a un hotel, hombre, vete a un hotel!
6 comentarios:
¡Que preciosidad de poema! Me quedo con los dos últimos versos, si me hubieran hecho a mí la pregunta, sin duda hubiese contestado: LA PLAYA.
¿de que me suena a mí eso del hotel...?, pero ciertamente va a ser difícil convencer a nadie, porque donde esté la playa.
Quizás por eso se quejan los hoteleros...
José María
hombreeeeee, donde va a parar.
Una playa siempre es una playa.
y un buen poema siempre será un buen poema. Pedrito estas que te salessss
Muy bueno.
besitos
Está claro, la playa no está para tonterías. La inclusión del hotel en el poema no la cazo, ando un poco espesa, pero te ha quedado muy orginal. Lo que tu no idees...
Un beso!
jijiji, lo del hotel tie su miga, Carmen, el miércoles que viene os lo contamos. Precioso recuerdo de una noche mágica.
muy bueno el poema pedro, me quedo con las playas, (mejor si hay poquita gente, al atardecer)
jijiji lo del hotel se va a quedar en la memoria por mucho tiempo
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