sábado, 5 de febrero de 2011

Otro Mini-Micro

Seis horas después del bombardeo y durante días, una tormenta infinita anegó agujeros de metralla en las carnes muertas sobre el asfalto. Por primera vez tuvimos suerte en aquella guerra, nuestros cuerpos ya estaban enterrados.

6 comentarios:

Anatxu dijo...

Carmen...como siempre...chapó¡¡¡
me pongo de pie y me quito el sombrero.

Alinando dijo...

Lo he leído muchas veces y todas ellas me han impactado. Es mucho lo que lleva dentro.

Una muestra más de que algo puede ser grande a pesar de su reducido tamaño.

mjtrafalgar dijo...

duro querida, denso y certero...fita

genialsiempre dijo...

Se puede decir que tu líneas es siempre tétrica, pero desde luego excelente en su género

María Dolores dijo...

Como siempre me sorprendes con tu capacidad de expresión. Yo la calificaría tal y como dice Alinando, dices muchas cosas con muy poquitas palabras.

A veces nuestros cuerpos y nuestras mentes, pese a estar vivos de alguna manera se insesibilizan ante ciertas situaciones. Ya ves, me he puesto a pensar y es que cada vez que leo algo tuyo, siempre busco algo más allá de lo que en principio percibo.

Sigue escribiendo, porque te aseguro que merece la pena leerte.

Un beso,

Loli.

Carmen dijo...

Ainsss...no encuentro palabras para agradecer vuestro ánimo.