Seis horas después del bombardeo y durante días, una tormenta infinita anegó agujeros de metralla en las carnes muertas sobre el asfalto. Por primera vez tuvimos suerte en aquella guerra, nuestros cuerpos ya estaban enterrados.
6 comentarios:
Anónimo
dijo...
Carmen...como siempre...chapó¡¡¡ me pongo de pie y me quito el sombrero.
Como siempre me sorprendes con tu capacidad de expresión. Yo la calificaría tal y como dice Alinando, dices muchas cosas con muy poquitas palabras.
A veces nuestros cuerpos y nuestras mentes, pese a estar vivos de alguna manera se insesibilizan ante ciertas situaciones. Ya ves, me he puesto a pensar y es que cada vez que leo algo tuyo, siempre busco algo más allá de lo que en principio percibo.
Sigue escribiendo, porque te aseguro que merece la pena leerte.
6 comentarios:
Carmen...como siempre...chapó¡¡¡
me pongo de pie y me quito el sombrero.
Lo he leído muchas veces y todas ellas me han impactado. Es mucho lo que lleva dentro.
Una muestra más de que algo puede ser grande a pesar de su reducido tamaño.
duro querida, denso y certero...fita
Se puede decir que tu líneas es siempre tétrica, pero desde luego excelente en su género
Como siempre me sorprendes con tu capacidad de expresión. Yo la calificaría tal y como dice Alinando, dices muchas cosas con muy poquitas palabras.
A veces nuestros cuerpos y nuestras mentes, pese a estar vivos de alguna manera se insesibilizan ante ciertas situaciones. Ya ves, me he puesto a pensar y es que cada vez que leo algo tuyo, siempre busco algo más allá de lo que en principio percibo.
Sigue escribiendo, porque te aseguro que merece la pena leerte.
Un beso,
Loli.
Ainsss...no encuentro palabras para agradecer vuestro ánimo.
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