Uno puede morirse de entusiasmo
De frío en la mirada
De exceso de calor.
Uno puede
Escupir al cielo su desgracia
Y ser aplastado fácilmente
Por media docena de cometas
Visiblemente indignados.
O caerse de sus mitos
Y ensartarse la vida
En cualquier unicornio transeúnte.
Pero no somos uno. Somos muchos.
Y a veces nos morimos de vacío
De tristeza
De muerte nacional.
Rafael Mendoza
1 comentario:
Qué barbaridad, gitana, lo que remueve este poema. Que descubrimiento, que arrecía me he quedado.
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