domingo, 8 de enero de 2012

Aquella mañana

Aquella mañana Dios se levantó malhumorado y me pidió para desayunar un par de huevos fritos con bacony una cocacola de dos litros que bebió  con ansia olvidando la gastritis crónica que padece desde niño, así como la úlcera de duodeno que de vez en cuando  le hace sufrir.   El es así.

Dios es mi hijo. Pero debo aclarar que yo no soy  la virgen maría. Cuando hablo de Dios, me refiero a Jesuli, mi hijo unigénito, que si bien, no me ha salido mala persona. está un poco tocado del ala. Nació con un retraso mental moderadamente grave. El  paso del tiempo y otras circunstancias que no merece la pena mencionar aquí, le han ido empeorando.

La gente malintencionada comenta que el muchacho ha heredado el problema de su madre, osea, de una servidora, pero creo que no es así. Si yo estuviera en su misma situación no me daría cuenta de los disparates que es capaz de pensar y hacer.

Vivimos los dos solos. El padre nos abandonó hace muchos años. No se fue con otra ni nada por el estilo. Nos dejó definitivamente, murió. Descanse en paz. Nosotros descansamos más en paz todavía desde que no tenemos que soportarlo.Ese no era Dios pero era un cabrón de campeonato.

Aquella mañana, mientras fregaba los platos y recogía los restos del suculento desayuno, reflexionaba acerca de las cosas anormales que hace Jesuli. Ahí van algunas de ellas:

 Frecuentemente se siente dios, como ya he dicho anteriormente.

Lleva de noche gafas oscuras porque la luz de la luna le irrita los ojos.

No coge el paraguas cuando llueve porque , al mojarse, siente que le crece el alma.

 Tiene frio en las noches de verano por lo que cierra la ventana del dormitorio y se cubre con el edredón.

A veces duerme de día para estar entrenado por si le sale un trabajo en el que tenga que hacer turno  de noche. No entiendo bien ese empeño porque nunca ha pegado un palo  al agua.

Con frecuencia come al revés. empieza por el postre y termina con el primer plato.

 Con este tipo de conducta, se puede pensar que no le hace daño a nadie. Pero algunas veces las locuras son más graves.

Hace algunos días  soñó que era una gran paloma blanca y volaba por el cielo.

Debió causarle mucha satisfacción porque se le metió en  la cabeza la absurda y peligrosa idea de pilotar un aparato de esos que vuelan.

 

Un amigo suyo, que tampoco debe andar muy sobrado de luces, le comentó que había visto  úno abandonado en un helipuerto cercano a la ciudad.

 A media noche, los dos se dirigieron al lugar  para intentar hacerlo volar. La tarea hubiese resultado muy difícil de realizar , pero , de todas formas, por suerte, el helicóptero ya no estaba allí.

 

6 comentarios:

Pedro dijo...

Joé con el Jesuli, anda que no es nadie el zagal.
Casi lo he visto intentando pilotar el helicóptero y todo. Buen relato, Maribel.
Nos vemos.

genialsiempre dijo...

Me uno a Pedro, pedazo de relato, aunque hay mas Jesulines por ahí...y curiosamente, todos se creen Dios

Alinando dijo...

Yo creo que ese Jesuli salía más al padre que a la madre. Vaya prenda. Casi mejor sería que volara por fin ¿No? Muy bueno Maribel.

Luciérnagacuriosa dijo...

..."le crece el alma" Qué relato tan bonito!! Enhorabuena.

Carmen dijo...

Maribel, lo que me he reído con la madre del Jesuli. Qué relato más gracioso, chiquilla. Voy a leerlo otra vez, que me ha gustao mucho.

dani dijo...

MARIBEL, CON TU RELATO ME HE HARTAO DE REIR.
Carmen tenia razón, es muy bueno.
Un saludo.