martes, 13 de mayo de 2008

Composiciones

Composiciones

El triángulo equilátero es de una perfección que me perturba y me incomoda”… Chillida

Renacimiento
Composiciones cerradas, simétricas, dibujadas, medidas, ordenadas. Triángulos con aristas, vértices, ángulos que tratan de abrirse, de expandirse y sufren la claustrofobia de los lados que los oprimen. 180º invariables . Aunque consigas empujar los lados y modificar la apertura de alguno de esos ángulos, la geometría exacta del triángulo corregirá, en el otro vértice, lo que tu abriste y el espacio seguirá impasible en sus dimensiones iniciales limitado por esos tres lados barreras y esos vértices de intersección cortantes, amenazadores … que apuntan para alejarte o para que sientas desde dentro el vértigo de asomarte o el miedo de alejarte …
Armonía de luz y color … contención, serenidad … el hombre que se hace dueño de sí mismo, que dirige sus actos, que controla su destino . Utopía , sueño del hombre que aspira a estar en el Olimpo, entre los dioses.

Belleza clásica, proporciones ideales, ritmo contenido, mirada consciente pero no participante, que no precisa más que de si misma. Externidad de unas formas que no te dejan penetrar, que rechazan el contacto y que te obligan a mirar sin concesiones a la imaginación, sin complicidad con el espectador. Belleza que brota de la perfección de las formas inventadas, de las líneas diseñadas y que en ellas justifica su perfección. Belleza de pensamiento que se dirige a la razón. Belleza.


Barroco
Líneas en movimiento, curvas que se ondulan, ritmo de cóncavos y convexos que se va alargando o estrechando a la medida del camino y de los pasos del hombre. Abrazos que acompañan y no encierran como la plaza de Bernini. Rombo deforme que evita los vértices para acogerte , para animarte a proseguir por ese camino que se va haciendo como el de Machado. (San Carlino, Borromini). Paredes alabeadas, sin esquinas, para permitirte avanzar, que te impulsan a seguir y que te arrastran en su movimiento ondulante a la pasión de subir a la altura de tus fuerzas y suavemente te depositan en su seno; a fin, no sólo de descansarte sino de recogerte en ti mismo y de interiorizar lo vivido.
Contrastes violentos de luz y color… desmesura, exageración … el hombre que se encuentra a sí mismo y busca con su mirada desvalida ( ya desde ese rasgo manierista de Miguel Angel), con sus escorzos imposibles, al otro. Que requiere con sus gestos la proximidad o la atención de los demás, o se entrelaza en una confusión de piernas y brazos imposible con los que le son más necesarios para componer una escena o una existencia que no se puede diseccionar sin alterarla. Naturalismo realista que inquieta porque nos muestra a nosotros mismos en el espejo de los demás.

Belleza barroca, desde las Venus venecianas a las Magdalenas tenebristas de Caravaggio o su escuela. Sensualidad que brota de la luz acariciadora de la piel que envuelve la tactilidad de la carne deseada. Hermosura que no se muestra, que es inconsciente de la mirada que la observa deleitándose en cada pliegue de su cuerpo, recorriendo las ondas doradas de su cabello o de las sedas de las telas que las envuelven o las desenvuelven según el deseo de esa mirada. Belleza que despierta la vida al provocarte el deseo de tocar, de sentir las carne, de existir. Pálpito y vértigo de vida. Hermosura.


Fita. Arte-filosofía-literatura !qué se yo1, vosotros direís

3 comentarios:

JUAN dijo...

Para mí, es arte en estado puro.
Mientras leía el Barroco me he trasladado a Florencia y Roma.
Gracias

Pedro dijo...

Matemáticas, arte, arquitectura, poesía... todo en uno. Magistral, ni que fueras profesora.
¿seguimos quedando esta tarde para ir al Arbol? Llámame.

Escuela de Letras Libres dijo...

Poco importa el género. Bellísimo. Pusiste palabras a muchas sensaciones que yo comparto también cuando contemplo esos dos estilos artísticos.
Por ello, gracias.
Me encantó.
David.