viernes, 9 de mayo de 2008

UN DIA NORMAL

Como últimamente este blog está un poco alicaido, os pongo uno de mis muchos poemas para atormentaros un poco:

Parece que entre la neblina de los campos
Se adivinase la torre de una iglesia
Puede ser, por lo tanto, que esté cercano un pueblo
Y allá abajo, en el valle donde amanece el día
Las gentes se apresuren a compartir sus vidas

Al horno el panadero preparará su pan
Los bollos y cafés listos en algún bar
Esperaran que el pueblo tome su actividad
Cotidiana rutina que marca su compás
Demostrando a la vida que hay que trabajar

Pero estamos arriba observando el pasar,
El transcurrir del tiempo, sin decidir bajar
Sin mezclarnos con nadie, solos en nuestro mirar
Algunas chimeneas empiezan a humear
Se levanta la gente, hay que ir a trabajar

Se oye el ruido de tráfico que empieza a despuntar
Y también las campanas al rezo han de llamar
Quizás alguna moza hoy haya de casar
Quizás alguna misa que el cura va a oficiar
O quizás un sepelio que tienen que enterrar

Desde nuestra atalaya todo puede pasar
La vida cada día nos descubre su faz
Todo es simple, sencillo, fácil de asimilar
Dejemos pues a un lado toda la indignidad
Y dejemos prudentes que triunfe la verdad.



Espero que no os aburra demasiado


José María

3 comentarios:

Pedro dijo...

Bueno confieso que tanto "hay que ir a trabajar", me ha agobiado un poco, para qué te voy a engañar.
Es broma, has animado el blog con un poema genial (como siempre).
Saludos.

Raquelilla dijo...

Y sin haberlo calculado has seguido casi la rima del poema, Pedro. Yo confieso que me ha dao pereza na mas saber que es tempraníiisimo, que ganas de volver a acostarme me han entrado, no sin antes decir que ha sido encantador. Nos vemos en el árbol.

Escuela de Letras Libres dijo...

refrescante y estimulante para mañanas de primavera.
fita