lunes, 11 de agosto de 2008

Minirelatos

Buceando en archivos antiguos he encontrado estos tres minirelatos, con los mismos protagonistas (David y Merche), que me han animado a publicarlos en el blog para conocer si valían la pena. Deben ser mis primeros escritos:


INICIO

Poco se esperaba David que aquella mañana fría de febrero irrumpiera en su pequeña escuela pueblerina, una radiante chica que le enviaba el Ministerio para ayudarle con lo enseñanza preescolar, que estaba abandonada por falta material de tiempo. Sin embargo, aquella visita cambió radicalmente su monótona vida de maestro, pues con gran desparpajo, Merche, que así le gustaba hacerse llamar, introdujo en la escuela nuevas técnicas que hicieron mucho más agradable la enseñanza tanto a los chavales como al propio David. Por ello cuando cuatro años mas tarde, le propuso a Merche convertirse en pareja, le volvió a sorprender haciendo gala de un tradicionalismo conservador y le exigió pasar previamente por el altar.

David decidió arriesgarse y desde entonces aprendió que la frescura y renovación puede ser compatible con las viejas costumbres, todo consiste en aplicar en cada momento lo que proceda.


REENCUENTRO

Cuando entró en aquella vieja taberna de la calle Colón, que tantos recuerdos le traía de su juventud, no esperaba David encontrarse con su antigua novia Merche. El vio un grupo de personas adultas que tomaban la cerveza de las 2 de la tarde de forma desinhibida y no prestó atención, pero Merche le reconoció y se acercó a él. Tras la sorpresa y los saludos iniciales, le invitó a unirse al grupo, eran todos compañeros de trabajo en un instituto cercano, que festejaban la llegada de las vacaciones navideñas.

Al cabo de dos horas, alegres por la ingestión de alcohol, el grupo se disolvió y cada uno marchó en diferentes direcciones. Merche le propuso a David tomar la última copa en su apartamento, y la decisión de aceptar fue, sin saberlo David en ese momento, lo que iba a cambiar su futuro para siempre.

DESPEDIDA

Cuando la tenía allí, tendida a su lado en el lecho, David pensaba que Merche era la mujer más hermosa que nunca había conocido. Era tal la perfección de su cuerpo, sus senos, su cadera, su vientre…..que eran lógicas las expectativas que levantaba al pasar, máxime si se tenía en cuenta que ya no era una muchacha, pero todavía podía presumir de estar en muy buena edad.

Por eso David quería esperar a que despertase y explicarla que esa situación no podía continuar. El había tardado muchos años en olvidarla, y ahora, el reencuentro le había sido a la vez dulce y amargo, los celos volvían a manifestarse en todo su esplendor. Estaba decidido, o aceptaba marcharse con él al pequeño pueblo en el que trabajaba como maestro de escuela o no volverían a verse nunca más, o quizás ella nunca volviese a ver a nadie más…


jose maría

3 comentarios:

Escuela de Letras Libres dijo...

Esta historia promete... !Hay tantos boleros que hablan de reamores imposibles!

"se me olvidaron tus besos de tanto los he soñado..."

...¿por dónde vas a seguir?... no nos dejes sin tu versión...

Fita

Pedro dijo...

Jose María, ¿cómo lo dejaste ahí? las tres historias se entrelazan perfectamente. No sé a qué te dedicarías antes, pero está claro que lo tuyo es la literatura. Afortunados nosotros de poder disfrutar de tus mejores momentos en tu paso por este mundo.
Por cierto, ya terminé Versos con Sacarina. Se lee practicamente de un tirón... y no defrauda. Muy íntimo y personal.
Un saludo.

genialsiempre dijo...

Gracias Pedro, tu comentario aparte de halagarme, me emociona al saber que puedo contar con gente maravillosa en esta nueva faceta de mi vida. Algún día, cuando llegue el momento de contar nuestras vidas, sabrás hasta que punto tienen valor para mí este tipo de comentarios.
De corazón, gracias

jose maría