domingo, 3 de agosto de 2008

Primer capítulo

Este texto bien podría ser el inicio de una novela de misterio, pero como no tengo ganas de escribir, le he puesto un final que si alguna vez me encuentro más animado puedo suprimir y continuar el relato. De momento me ha servido para el trabajo encargado.


"Andrés comprobó que el Telediario no decía nada sobre ningún suceso, se limitaban a informar sobre los litros de agua por metro cuadrado que habían caído durante el aguacero y del número de salidas de los bomberos, en fin lo habitual cuando había una tromba de agua como la de esa tarde, nada interesante parecía haber ocurrido.

A la mañana siguiente, después de pasar la noche rememorando lo vivido, nada más amanecer, y antes de que la ciudad retomara su diario ritmo, volvió a la sucia bodega abandonada en la que se había refugiado al comenzar el temporal.

Estaba limpiando el polvo de un viejo barril para ver si la inscripción que en él figuraba le arrojaba alguna pista, cuando el aleteo de un murciélago le sorprendió y le hizo volver la cabeza hacia la entrada. Allí estaba ella de nuevo, también había regresado. Parecía diferente a la tarde anterior, pensó en un primer instante, pero seguía estando tan hermosa como recordaba, probablemente su aspecto aseado contrataba con el chapuzón que le había empapado ayer.

Ella no le había divisado todavía, pues sus ojos, acostumbrados a la claridad exterior, aún intentaban adaptarse a la oscuridad reinante en la bodega.

- Hola, ¿tú también has vuelto?, le preguntó Andrés

Ella le reconoció inmediatamente al oír su voz y respondió:

- Claro, no he podido dormir en toda la noche, supongo por la hora que es que a ti te ha pasado lo mismo. Tenía que volver para asimilar todo lo sucedido.

- En efecto, lo mismo me ha pasado a mí, replicó Andrés. Creo que deberíamos unir nuestros esfuerzos y nuestras mentes, a ver si juntos encontramos una explicación.

- Pero si no nos conocemos, no sabes ni mi nombre, ni yo sé el tuyo, ¿Qué podemos tener en común?, lo de ayer solo fue fruto del azar que nos reunió aquí para evitar el chaparrón.

- Me llamo Andrés, y esa es una de las cosas que podemos averiguar, que es lo que tenemos en común para que nos haya pasado precisamente a nosotros.

- Bueno, tal vez no sea mala idea. Yo me llamo Rosa, encantada de conocerte Andrés, ¿se te ocurre por donde empezar?.

- Gracias Rosa. Mira, si te parece yo narro los hechos tal y como los recuerdo y si tú tienes alguna percepción diferente, me interrumpes y lo comentamos ¿vale?

- O.K., empieza pues, estoy ansiosa por ver si obtenemos algún resultado que nos dé una explicación.




Andrés se removió inquieto en la cama, por fin había llegado a la situación que llevaba buscando tanto tiempo, vivir una aventura con Rosa, sabía que sería inmensamente feliz, pero la claridad de la mañana y los ruidos de la calle le empezaban a molestar su sueño, decidió dejarlo en ese punto y esperar a rememorarlo más tarde, a la hora de la siesta, estaba seguro de que lo podría conseguir, pues las expectativas eran lo suficientemente halagüeñas para dejarlas pasar. Se desperezó y lentamente comenzó su rutina diaria de higiene y desayuno. Otra larga mañana le esperaba en el instituto hasta poder volver a encontrarse con su onírica Rosa".


Espero que os guste y me animéis a seguir con ello

jose maría

3 comentarios:

JUAN dijo...

Está claro que debes seguir, aunque el resultado sea un relato largo o una novela corta.

Ya tienes parte del nudo. Ánimo

Pedro dijo...

Pero hombre, Jose Mari, esto no se hace. ¿Ni siquiera has empezado y ya la das por terminada? Veo que el levante te está dando la misma flojera que a mí. Pues ya sabes que tienes una deuda pendiente con nosotros. Esperamos más.
Nos vemos el jueves... con nuevos relatos.

Raquelilla dijo...

Se ve que se te dan bien los principios de novelas, Jose Mari, espero que alguna de ellas (para mí todas) la llegues a seguir.