viernes, 8 de mayo de 2009

Amores... propios


Al fin llegó la hora; no podíamos acabar de otro modo, ya lo sabes. Has sido toda mi vida hasta ahora, todo lo que siempre había deseado. Pero un amor tan apasionado siempre tiene fecha de caducidad y el nuestro no iba a ser una excepción. Sé que me lo has dado todo... pero debes reconocer que también me has negado mucho. A tu lado, en todo momento he sido un esclavo, prisionero de tu egoísmo, encadenado a tus ansias de poder y de gloria infinitas; una marioneta enmascarada tras tu sombra, siempre orgullosa, y a menudo vacilante.

Mientras me mantuve... perdón, me mantuviste ciego, todo fue de color de rosa, un idílico arcoiris desenfrenado de pasión, sexo, rabia y locura sin límite ni control. En definitiva, me colmaste de placeres mundanos con el fin de mantener esa venda de ilusiones sobre mis ojos.

Sé que no te encontrabas muy a gusto cuando me perdía entre aquellos libros... sí, aquellos que hablaban de desapegos, felicidad y sufrimientos. Tú ya eres feliz, me repetías con insistencia, no necesitas perder el tiempo hundido en semejante literatura, eso son cosas de gente desequilibrada emocionalmente y poco seguras de sí mismas... pero tú, que lo tienes todo en la vida, olvida todas esas tonterías filosóficas sin sentido y vayámonos al cine, a ver una buena película de acción, de aquellas que gustabas ver antes, ¿te acuerdas? Lo que disfrutábamos juntos....

Esas eran tus palabras; ¡cuántos sermones así he tenido que aguantar en estos últimos tiempos! Me lo has puesto bien difícil. Y cuando comencé con la meditación fue la gota que colmó el vaso; creo que fue entonces cuando te diste cuenta de que algo andaba mal, de que ya no era el mismo de todos los días, tu fiel compañero y amante. Por Dios cuánto luchaste por mantenerme a tu lado, bajo tu yugo... Pero esta vez no pudiste conmigo, la paciencia y el tesón siempre tienen su recompensa, y, en mi caso, la recompensa fue lograr desenmascararte.

Ahora ha llegado el momento de emprender mi viaje. Vendrás conmigo, por supuesto; nunca podremos separarnos, lo sabes, y si consigues comprenderme seremos muy buenos amigos, ya lo verás. Lo pasaremos bien, sólo que de otra manera diferente, una más sana y sincera, sin tanta hipocresía ni falsas apariencias. Te gustará, créeme; en cuanto sientas bajo tu piel ese hormigueo recorriendo todo tu ser hasta desembocar en una sonrisa plena y veraz, comprenderás lo que te estoy diciendo. Prometo que te volverás adicto a esa sensación inigualable de dicha eterna que te espera; y será entonces cuando me des la razón, dejarás de resistirte y te convertirás en mi mejor aliado y compañero en este nuevo camino que vamos a emprender juntos.

Creo que será un viaje tranquilo, no hay mucha gente que cruce el estrecho camino de un país tan remoto y pobre.... No empieces otra vez, ya sabes que la palabra loco dejó de tener para mí connotaciones negativas, así que no insistas.

Lo primero que tendré que hacer contigo será cambiarte el nombre; ese será un buen comienzo. A partir de ahora dejarás de ser mi Ego para convertirte en mi Alma amiga, ¿qué te parece? Bueno, ya te acostumbrarás.

Vamos, ya anuncian nuestro vuelo.

7 comentarios:

genialsiempre dijo...

, no sé como te las ingenias, pero siempre sabes escribir sobre las interioridades del ser humano, de forma magistral, esta vez le ha tocado al Ego, antes fue a la Inocencia, etc. Sigue porque el camino ees amplio y el ritmo que le imprimes excelente. El relato es bueno, creo que sorprenderá a todos como lo ha hecho conmigo.

José María

JUAN dijo...

Joder Pedro, es un relato totalmente imprevisible.
Me gustan tus relatos filosóficos

Relatos on the rock dijo...

Pedro, enhorabuena, me ha gustado mucho. Es un relato lúcido y valiente. Tiene swing y se atreve con la madre de todas las batallas existenciales. Te felicito doblemente.

Anónimo dijo...

Impecable el ritmo del relato y muy ingenioso el descubrimiento del amor primero, el propio. Bueno y filosófico. fita

M.Luz dijo...

es hondo y divertido, me gusta, Pedro, pero dime, después de ese vuelo ¿sigue habiendo dualidad?, desenmascaras al impostor y sigue estando allí?

Pedro dijo...

Mari Luz, ojalá pudiera responderte a tales preguntas. En mi caso, el Ego va y viene a su antojo, la diferencia es que ahora lo conozco y puedo mandarlo a paseo de vez en cuando, aunque no siempre.

Raquelilla dijo...

¿A que adivino en quién pensabas mientras escribías el texto? ¿Ureba? jajajajaja. buenísimo, Pedro, este me gusta más que el otro.