sábado, 4 de febrero de 2012

El objeto deseado

Llevaba un tiempo deseando tenerlo. Pensaba que en mi casa domótica, donde todo estaba automatizado, (persianas que se subían y bajaban mediante células fotoeléctricas según la incidencia del sol, televisores 3D en todas las habitaciones empotrados y ocultos que se descubrían al impulso del mando, iluminación LED de luz blanca fría, la última generación de electrodomésticos pensados para otorgar máximo confort), faltaba justo este artículo que era el único que no había podido ser sustituido por ningún invento tecnológico ni electrónico.
Lo busqué desesperadamente, en centros comerciales e incluso en tiendas de anigüedades, pero parecía haber desaparecido del mercado. ¿Sería yo el único mortal en echarlo en falta?. De repente lo localicé entre la basura que se acumulaba entorno a un contenedor ya rebosante, que llevaba evidentemente varios días sin recogerse.
Me precipité a rescatarlo. Estaba algo deteriorado, pero nada que un buen lijado y pintado no lo pudiesen dejar como si fuese nuevo.
Cuando lo hice, quedó reluciente y listo para su cotidiano uso. Lo coloqué al lado de los zapatos, donde lo pudiera tener a mano en caso de necesidad, y empecé a disfrutar de él esa misma noche.
Desde entonces se ha vuelto más imprescindible de lo que yo suponía, lo que me da que pensar, pues en caso de robo ¿donde podría encontrar otro que lo sustituyese, si ya este me costó tantos afanes?. Incluso mis amigos y visitas quedan maravillados cuando ven que tengo esta joya, y es que no hay nada como un buen ORINAL.

5 comentarios:

Luciérnagacuriosa dijo...

Qué sorpresa me he llevado tan estupenda, me ha encantado. Has mantenido el intríngulis hasta el final. Parece mentira que hasta hace nada teníamos varios de esos en casa.

Asteroide B 612 dijo...

Estuve a punto de preguntar cuál era ese objeto tan deseado... pero como buen escritor que eres nos dejaste todo para el final.
También pienso que no es mala idea esa de tener un orinal cerquita para esas noches frías que cuestan encontrar las zapatillas y luego tener que calentar de nuevo la cama.
Si no fuera porque luego hay que vaciarlo y lavarlo.. Aunque pensando bien, si en esa casa domótica consigues un buen robot........

Telémaco dijo...

Menudo es el objeto....podría decirse que es...ese oscuro objeto del deseo no?....se usa en la noche cuando el deseo es irrefrenable y angustioso jeje
Me gusta esa forma de llevar una historia hasta un final imprevisible.

Pedro dijo...

Jaja, GENIAL, como SIEMPRE. Si encuentras otro por ahí, te lo compro.

don Gerardo de Suecia dijo...

No, un buen orinal es algo que tener cuando hace 20 grados bajo cero donde tenemos la casita y solo tenemos retrete afuera...


Un artículo interesante! Voy a leer más en este blog más tarde.

Bienvenido a mi blog don Gerardo de Suecia en esta dirección:

http://turbeng.wordpress.com/

(Allí hay unas experiencias de chinchetas y muchas otras cosas).