lunes, 4 de enero de 2010

El abeto

Fotografía de aquí

Este texto, es un microrrelato navideño del escritor gerezano J.M. Caballero Bonald.

Leedlo despacito... despacito... y... a gozarlo...

La mujer fue trasladando las bolsas al dormitorio. A un lado amontonó las que tenían productos
perecederos y, al otro, las de los juguetes y adornos de variada aplicación. El abeto lo dejó afuera, en el pasillo. La mujer observó el resultado de su tarea y la encontró bien hecha. Luego se acostó. Las compras la habían fatigado y ya era bastante tarde. Una vez dormida advirtió que se le había incorporado al sueño un roce anómalo, como de arañazos en la pared. Pensó en el abeto un segundo antes de no pensar en nada. El abeto era de plástico, pero llevaba incorporado un práctico mecanismo de crecimiento. A juzgar por los síntomas, tenía que haberse producido algún desajuste en la maquinaria, pues las ramas del abeto taponaban el pasillo de modo selvático. La mujer ni siquiera necesitó despertarse para comprender que estaba atrapada.

Publicado por Antonio Fassa.

5 comentarios:

Anatxu dijo...

Como siempre, buenísimoooooo

No puedo hacerte comentarios en tu blog,no se por qué, pero ya sabes que lo sigo.
besos

genialsiempre dijo...

Muy bueno, Antonio, esta clase de microrrelatos hacen que el género tenga su propio relieve.

José María

Alinando dijo...

El caso es sentirse atrapados. La navidad es lo que tiene: unos por la corriente, otros por las ramas...

Muy bueno Antonio, bien traído. Hermoso y metafórico relato.

La gitana rubia dijo...

Me ví por un segundo en él, atrapada en el histerismo colectivo de la Navidad. Afortunadamente todo acaba, ya pasó,...fué un mal sueño.

Muy acertado Antonio, gracias!

Equilibrista dijo...

Seguro que te llegó al alma cuando lo leíste. Mecanismos de activación del crecimiento. Semillas sigilosas que con suengañifa se vuelven ensortijados ramajes.

Navidad.

Ya pasó...