lunes, 25 de enero de 2010

Soneto a la Aceituna

Esperanza es su color de retoño
luego el tiempo de moreno la broncea
va naciendo cuando el frío aún colea
se va de casa al llegar el otoño.

Por Cádiz, por Madrid y hasta en Logroño
los buenos paladares la saborean
si la pruebas de niña te amargujea,
te arruga toa la boca y dices: ¡coño!

Es un tesoro su sangre dorada
por su nombre hay quien dice que es moruna,
mas su origen es cosa delicada.

Seguro que no te comes sólo una,
si en aliño la tomas preparada
y su nombre ¡pues claro!: la aceituna



A mi amiga Berta,
amante de las amarguras de las aceitunas
y de la vida

8 comentarios:

Anónimo dijo...

y así, aliñadas en versos estan para rechuparse...Fita

Antonio Fassa dijo...

Veo que seguimos sacando la música de las palabras como el jugo al limón.

Este colectivo es "purita poesía" que diría Arwez.

Salud!!

Pedro dijo...

Y además están buenísimas, casi tanto como tu poesía.

genialsiempre dijo...

Como me gustan las aceitunas rimadas...son las mejores


José María

Equilibrista dijo...

Había un par de errores en el primer terceto. Ya están corregidos y arreglados.
Perdonarme (las prisas).

Carmen dijo...

A Berta seguro que le gustan ahora muchísimo más las aceitunas...si cabe.

Muy bueno, David.

María Dolores dijo...

Pues sí David, eres un buen poeta. ¿Qué es para mí un buen poeta? Pues el que es capaz de escribir a cualquier cosa.

Me encantan las aceitunas y jamás se me habría ocurrido hacerles un soneto. Para otra vez cuando te equivoques en los versos tú dices como los buenos: "Es una licencia poética".

Felicidades!!!!!!!!!!!!!!


Loli.

Arruillo dijo...

Pues si, un buen soneto a una de esas delicias que con tanta variedad se nos dan en la mesa.
Un saludo